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EN EXCLUSIVA:
Brillante y valiente, José Ignacio Cases nos brinda una primera valoración del texto que regulará la Publicidad del Juego Online

Con brillantez, elegancia, inteligencia y estilo exquisito, tenemos el honor de publicar una primera disertación sobre el texto que regulará la publicidad del Juego Online a cargo de José Ignacio Cases. El emérito profesor nos brinda una primera, y, sin embargo, lúcida reflexión sobre el Decreto tan necesario para la sostenibilidad de nuestra Industria y aún pon cincelar una vez presentadas las oportunas e ineludibles alegaciones.

Lean y disfruten de lo escrito por José Ignacio Cases:
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El proyecto del Reglamento de Publicidad, POR JOSÉ IGNACIO CASES

La editora de InfoPlay me solicita una reflexión sobre el proyecto que acaba de someterse a información pública, requerimiento que satisfago con gusto y espero tenga interés para el lector. Vayan por delante dos advertencias o premisas: a) no pretendo realizar un análisis jurídico del articulado del texto y b) escribo a título estrictamente personal para poder expresarme con claridad y franqueza.

Mi posición ante la publicidad del juego de azar es contraria a que se permita para evitar el fomento de la práctica del mismo. A mi juicio el Estado debe limitarse a reconocer como una libertad civil la práctica del juego y a proteger y asegurar la práctica de esa libertad a los ciudadanos pero no a fomentarla porque el ejercicio indiscriminado resulta socialmente perjudicial. Cuando en 1977 se despenalizaron algunos juegos (bingo, máquinas recreativas con premio y los que se practican en casinos) se hizo a través de una legislación concreta y pormenorizada que incluía la prohibición de la publicidad. El gran desarrollo que la industria que gira alrededor de estos juegos alcanzó en España a partir de entonces y hasta nuestros días se ha logrado sin acudir a la promoción publicitaria y con control de acceso a casinos y bingos y prohibición de jugar a las AWP instaladas en locales de hostelería y salones a los menores de edad.

Cuando, por presiones de un potentisimo lobby mediático-deportivo se toleró a principios de este siglo la práctica ilegal (no lo digo yo sino nuestro Tribunal Supremo) del juego online, permaneciendo impasibles ante es desafuero tanto el PSOE como el PP, no hubo más remedio que impulsar una normativa (la Ley 13/2011) en la que se aceptaba la publicidad del juego online dando alas a toda clase de excesos y, desde luego, a un injustificable trato desigual con el juego presencial que sigue teniendo prohibida la publicidad.

Bien es verdad que al recaer el juego online en el ámbito competencia estatal y el presencial en el autonómico existe una razón juridica, pero no lógica, para ese trato desigual y la consecuencia final es que la fuerza del famoso lobby se ha incrementado porque los intereses empresariales de los medios de comunicación y de los clubes deportivos han aumentado en estas décadas. Por esa y otras razones que ahora no vienen al caso, dije y escribí desde un primer momento que la Ley 13/2011 era una ley técnicamente mala ya que permitía la publicidad de una parte del juego y no establecía mecanismos creíbles y fiables que controlarán la misma ni en la práctica impedía el acceso a los menores.

La rápida tramitación de la Ley así como el cambio de opinión de unos y otros constituye un ejemplo paradigmático de "captura del legislador" y sin duda puede servir de "estudio de caso" para explicar el funcionamiento de los lobbies en un país que no los tenía registrados, a diferencia de lo que sucede un Estados Unidos, por ejemplo.

La publicidad, repito, no ha sido necesaria para el auge de la industria pero ya que en un determinado momento la Ley la permitió ¡bienvenido sea el proyecto de Reglamento sobre Publicidad! Más vale tarde que nunca.

Este proyecto no ha sido posible tramitarlo antes porque el Gobierno de turno no se encontraba con fuerzas suficientes para tramitarlo. Si ahora cree que puede hacerlo quienes de una u otra forma están relacionados con el juego de azar tienen el deber moral de colaborar en esta iniciativa y realizar las alegaciones que juzguen pertinentes para mejorar el texto propuesto caso que así se crea. Por mi parte estoy seguro que la DGOJ valorará la posibilidad de incorporarlas y entre todos colaboraremos a evitar, en lo posible, los perjuicios que una política tan permisiva haya podido producir.

Esta es mi reflexión sobre el punto concreto de la publicidad del juego de azar. No me imagino al Estado impulsando a los ciudadanos a beber alcohol, practicar deportes de riesgo inmoderadamente o circular por las carreteras sin límite de velocidad,.pero ya que se permite, ha de regularse y, como dije antes, el equipo de la DGOJ con el Sr. Espinosa al frente tiene afortunadamente capacidad técnica de sobra para acertar en la solución. Otra cosa diferente es que el Gobierno tenga fuerza suficiente para implantarla.