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EN EXCLUSIVA PARA NUESTROS LECTORES

RAIS BUSOM analiza la noticia el despido masivo de William Hill en un contexto político hostil
"GUERRA Y PAZ"

 
RAIS BUSOM reflexiona y escribe este interesante texto para todos nuestros lectores en el que parte de la mala noticia del despido de trabajadores de William Hill y el contexto en el que se produce: una industria que vive una concentración sin precedentes y las restricciones, muchas veces salvaje, a la industria del juego y su publicidad.
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El futuro del juego: guerra y paz, por Rais Busom
 
El otro día InfoPlay abría las noticias anunciando que la decimonónica William Hill, en un ajuste sin precedentes, prevé cerrar 700 locales y despedir a 4.500 empleados, un 30% de la plantilla. La razón principal, la restricción del gobierno británico de reducir de 100 a 2 libras la apuesta mínima en los terminales FOBT. La empresa se enfocará en EEUU, un lucrativo mercado en pleno crecimiento.


La UK Gambling Commission está ejecutando su Plan Estratégico 2018-2021 (https://www.gamblingcommission.gov.uk/PDF/Strategy-2018-2021.pdf), donde se indican sus loables objetivos de conseguir una mayor protección de los consumidores, con la que todos estaríamos de acuerdo, pero en la página 14 explica que “nos centraremos, no solo en controles en el juego para ayudar a los clientes a gestionar sus apuestas, sini también en los productos mismos, el proveedor, y el lugar o entorno en el que se desarrolla el juego”.

Esto es completamente anómalo, comparado con otras industrias de las que se derivan adicciones. ¿Cómo es posible que la adicción al alcohol que es la más grave de todas, no tenga un intervencionismo tan grande en producto?


Según la revista Forbes con datos de 2006, los costes relacionados para mitigar las adicciones el juego costó 40 miliardos de dólares contra los 166 miliardos de dólares del alcohol o los 157 del tabaco y los 110 de las drogas. Sabemos que los problemas con le juego se reducen en los países regulados a porcentajes ínfimos, sin embargo, el año pasado la UK Gambling Comission consiguió el triste record de multas a la industria con 19,7 millones de libras. No solo sobre juego responsable, sino también sobre falta de controles de AML.

Es chocante ver como en las apuestas financieras, que tienen la reputación de “inversiones”, mucha gente dilapida su patrimonio en un juego de información limitada, que además en muchos casos esta dominado por robots, y las regulaciones, no son ni de lejos comparables a las del sector del juego. Más caras sí, pero no preventivas.

Esta tendencia estratégica del Reino Unido en el que se hiper-regula la industria a nivel de producto y de negocio, no es un caso nacional aislado. Es una tendencia global ultranormativa de los gobiernos de cualquier signo, a través de los reguladores de juego, que se ha iniciado hace unos años y no configura un futuro muy halagüeño. No queremos echar mano de ninguna teoría conspiranóica, pero la realidad es que algo está pasando y es algo coordinado a nivel mundial.

Las restricciones de las apuestas y de la publicidad son algo que se está generalizando en muchos países, no sólo europeos, y la consecuencia es tener el mercado estabilizado, donde es difícil entrar y crecer. El balance entre cantidad de impuestos y el coste social o el beneficio electoralista de defender políticas contra el juego, ha sido alcanzado.

Esto arroja a la industria hacia una concentración sin precedentes debido no solo ya a a su propia dinámica empresarial de crecimiento y competencia, sino también porque las armas comerciales de ganar mercado y de rentabilidad se ven extraordinariamente limitadas.

Al final del camino, sólo quedaran unas pocas empresas, mayoritariamente loterías públicas y semipúblicas, capaces de mantener el equilibrio entre rentabilidad y reputación pública. Mientras tanto, lo que nos queda por delante es, por una parte, la lucha sin cuartel entre unos operadores y otros incluyendo las compras de los pequeños por los grandes, así como la máxima colaboración empresarial en defensa de los intereses comunes, a través de las organizaciones sectoriales.

Guerra y paz.



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