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Despolarización atentiva

Seguramente y por exigencias del confinamiento, todos hemos leído o releído dispares e interesantes artículos sobre las ciencias más diversas gracias a la disponibilidad de un tiempo extra, indudablemente indeseado. Entre esas disciplinas, la Psicología y la Psiquiatría giran cada vez más en torno a la actividad del juego de azar y, últimamente, ocupan una posición predominante dentro de las reflexiones científicas en un hipotético pódium lúdico intelectual. De ellas me he estado alimentando estas semanas. Existen múltiples escritos, con más o menos aciertos en sus enfoques. Además, se entresacan conceptos que podemos asimilar (al menos, así lo veo yo) a lo que ha ocurrido en la industria durante los últimos años, a pesar de que no se reconozca públicamente. Por supuesto, puedo estar equivocado.
La atención se ha centrado, en exceso, hacia estímulos internos ignorando los externos ampliamente. Una especie de estrechamiento atencional. Sin atención no es posible memorizar. Sin memoria, no es posible el aprendizaje. Sin aprendizaje, ¿cómo dirigir las actuaciones? Ahí radica la importancia de las alteraciones de la atención: incrementa la dispersión y, por tanto, la aplicación desviada de esfuerzos y recursos.

Esas alteraciones son frecuentes en ciertas patologías organizacionales, representan una merma notable en la coordinación del resto de procesos y, por tanto, en la oportuna capacidad de acción. La atención es un proceso esencial que orienta la actividad para seleccionar, distribuir y mantener, en general, cualquier desarrollo cognitivo en busca de una actuación correcta y preventiva.

Por lo tanto, como proceso, la atención permite filtrar el flujo de información que recibimos (en este caso, la que, presuntamente, debería encontrarse en poder de las diferentes agrupaciones de intereses), focalizando la actividad hacia un estímulo o área específica (en el ámbito empresarial). Esto último es la habilidad de comunicación y engranaje entre el medio interno y el contexto externo variable. Este proceso es necesario para otros más complejos, como el aprendizaje o la memoria, estableciendo de esta manera un orden jerárquico. Para que exista la atención, es imprescindible que exista algún grado de consciencia y, la alteración de ésta, afecta a la eficiencia atencional y, por ende, a la efectividad de los demás procesos conectados con ella.

Como he mencionado antes, la atención dirige los recursos mentales (organizacionales o empresariales en el caso que me ocupa) hacia estímulos concretos. Este proceso atencional puede dividirse en tres etapas:

- Inicio: consiste en la captación de la atención de manera pasiva o activa. El proceso pasivo ocurre de forma involuntaria, de modo que es captada por los diversos cambios que ocurren en el ambiente o entorno. En el proceso activo discriminamos entre estímulos dependiendo de las necesidades concretas.

-Mantenimiento: consiste en la constancia y permanencia del foco sobre el objeto o circunstancias para procesar la información y actuar en consecuencia.

-Finalización: es un cambio de la atención hacia otro estímulo que, por alguna razón, se considera más relevante ya sea por hábito o fatiga, por propia voluntad o incluso por la irrupción de algún otro estímulo más novedoso.

Precisamente, si nos centramos en las funciones, son las principales afectadas cuando se producen los trastornos o alteraciones en la atención; podemos destacar:

- El escrutinio: es la capacidad de búsqueda y localización en lo que se percibe, para reconocer patrones y significados.

-La focalización: discriminar y seleccionar un estímulo, eliminando otros más accesorios.

- La filtración: clasificar los estímulos como relevantes o irrelevantes. Esta capacidad estaría mermada en trastornos por déficit de atención.

- La capacidad: se refiere a la cantidad de elementos que el sujeto puede atender a la vez dentro de una actividad determinada y que, por su importancia, no debería obviar.

- La atención simultánea: capacidad para atender, a la vez, a diferentes elementos con distinto contenido.

Para no extenderme, puedo extraer unas conclusiones acerca de los procesos atencionales y sus alteraciones aplicados a la industria del juego. La atención es fundamental para coordinar y dirigir el resto de los procesos y, también, para llevar a cabo determinados actos voluntarios. Las alteraciones de la atención suponen una descoordinación parcial del sistema. En estos casos, conviene diferenciar entre alteraciones leves o patológicas, temporales o permanentes, y es necesario el tratamiento. La industria no ha atendido, con antelación suficiente, a los estímulos sociales, ni ha sabido filtrar aquellos esenciales, ni identificar activamente los considerados “vitales” para emplear proactivamente sus recursos y esfuerzos, simultaneando un amplio desarrollo comercial con un nivel acorde de creatividad social preventiva, igual o más relevante en su desarrollo. No ha mostrado la suficiente capacidad para focalizar lo que es esencial para alcanzar y mantener su sostenibilidad.

El juego sufre una especie de “patología”: la despolarización atentiva. Un incremento de la capacidad para atender, aunque se polariza hacia el interior, aislándose de cuanto acontece a su alrededor en su medio externo en el momento adecuado. Esta alteración la podemos notar en algunos cuadros obsesivos, la atención puede estar concentrada en distintas ideas, posiblemente en la extensión desmedida del negocio y de alguno de sus mercados que ha perjudicado a otros, muy consolidados y aceptados socialmente, de manera sensible. El juego de azar conforma (se quiera o no) un todo que es más que la suma de sus elementos.

Retomo mis reflexiones iniciales: “Sin atención no es posible memorizar. Sin memoria, no es posible el aprendizaje. Sin aprendizaje se incrementa la dispersión al actuar”. Continuará…

Germán Gusano Serrano

    2 Comentarios


Expectante

de22 julio 2020

#1
.¿ Nos pondrá ejemplos claros y concretos señor Gusano?

German

de24 julio 2020

#2
Por supuesto, aunque no conozco a nadie llamado "Expectante"... sería bueno que en lugar de seudónimos absurdos...hubiese debates, criticas y acuerdos desde la identificación oportuna y sin escondites...a partir de ahí se construye mejor. Y si "Expectante" sigue los últimos años observará que se ha tenido presente a las asociaciones de jugadores en rehabilitación para la foto, poco fialogo constructivo y de futuro, nada de unidad...bueno sí, una Mesa sectorial desaparecida y unas cuantas asociaciones más... ejemplos simples...por no decir, que no se avanza en estudios...estancamiento en plasmar empleo y economía... mucho gasto empleado por empresas y asociaciones para no progresar en estudios novedosos ni en unidad ni en reputación... Saludos al señor "Expectante" arropado por la penumbra...
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