La Alianza Global por la Integridad en el Deporte exige a FIFA una revisión independiente de verdad
La organización plantea cinco condiciones para que el proceso sea transparente y desemboque en reformas verificables.
La Alianza Global por la Integridad en el Deporte reclama que la posible revisión externa de la gobernanza de FIFA sea independiente en los hechos y no solo en el nombre. En un comunicado fechado en Lisboa el 24 de septiembre, la organización plantea cinco condiciones para que el proceso resulte creíble y señala la reunión del Consejo de FIFA del 15 de octubre como una oportunidad para concretarlo.
Según explica la alianza, el presidente de FIFA, Gianni Infantino, ha trasladado al Consejo y a las 211 federaciones miembro una propuesta para consultar si el órgano desea encargar una revisión externa e independiente del marco de gobernanza aplicable a las grandes iniciativas estratégicas. La organización valora esta apertura, pero subraya que la propuesta todavía no equivale a una revisión formalmente establecida.
«La prueba no es si FIFA anuncia una revisión. La prueba es si el proceso puede ganarse la confianza», afirma Emanuel Macedo de Medeiros, cofundador y CEO global de la Alianza Global por la Integridad en el Deporte.
La primera condición afecta a la elección de quien realizará la revisión. La organización pide un procedimiento transparente, protegido de la influencia indebida de quienes puedan quedar sujetos al examen. Los criterios deberán fijarse de antemano e incluir independencia demostrable, ausencia de conflictos de interés relevantes, experiencia internacional en gobernanza y conocimiento de las particularidades del deporte mundial. Para la alianza, la reputación por sí sola no basta.
La segunda exigencia es un mandato suficientemente amplio. El análisis debería examinar cómo se proponen, evalúan, aprueban y supervisan las grandes decisiones estratégicas, así como las funciones del presidente, el Bureau, el Consejo, la Secretaría General y el Congreso. También tendría que evaluar los mecanismos de control, consulta, transparencia y rendición de cuentas. La organización propone incluir FIFA Forward Enterprise como caso de estudio, sin convertir el proceso en una investigación forense ni prejuzgar responsabilidades individuales.
El tercer requisito combina acceso a la información, garantías de respuesta y criterios objetivos. Los revisores deberían disponer a tiempo de los documentos, asesoramientos y testimonios pertinentes, incluidos los de responsables, comités y federaciones miembro. Sus conclusiones tendrían que apoyarse en pruebas y estándares públicos, ofreciendo a las personas o entidades afectadas la posibilidad de responder antes de cerrar el informe.
La cuarta condición exige transparencia desde el comienzo. La alianza reclama publicar el mandato, la metodología, el calendario, la financiación y la identidad e intereses relevantes de los revisores. También solicita la difusión íntegra del informe final y sus recomendaciones, con excepciones legales o de confidencialidad limitadas y justificadas.
La quinta se centra en convertir las conclusiones en actuaciones verificables. FIFA debería comprometerse previamente a publicar una respuesta formal y un plan que aborde cada recomendación, con responsables identificados, plazos y actualizaciones públicas. La ejecución tendría que someterse a seguimiento independiente, y las medidas que requieran cambios estatutarios deberían elevarse al Congreso.
La Alianza Global por la Integridad en el Deporte sostiene que la gobernanza de FIFA trasciende el ámbito interno por su impacto sobre 211 federaciones, los fondos de desarrollo, las grandes competiciones, los jugadores y los aficionados. A su juicio, un control externo bien diseñado refuerza la autonomía del deporte al dotarla de mayor confianza y legitimidad.
La organización asegura que no toma partido en disputas institucionales ni se alinea con bloques electorales o confederativos. Asimismo, ofrece aportar sus estándares universales de buena gobernanza y su sistema independiente de evaluación y verificación, siempre con garantías que preserven su independencia.
Macedo de Medeiros resume el mensaje ante la próxima reunión del Consejo: «El 15 de octubre, el Consejo de FIFA tiene la oportunidad de pasar de las garantías a la rendición de cuentas. Esa oportunidad debe traducirse ahora en acción».