La ONCE lleva el Juego Responsable a la Universidad Complutense con la educación y la familia en el centro del debate
Expertos reunidos en Madrid reclaman más prevención, alfabetización mediática y herramientas para afrontar desde edades tempranas la relación de los menores con el juego y los entornos digitales.
La Cátedra Extraordinaria de Investigación sobre Juego Responsable y su Comunicación, impulsada por la ONCE y la Universidad Complutense de Madrid, ha reunido este 28 de septiembre a investigadores, educadores y profesionales de la comunicación para analizar el papel de la educación, la familia y la prevención en el desarrollo de hábitos de juego responsables.
La jornada, celebrada en la Facultad de Ciencias de la Información bajo el lema “Juego Responsable, educación y familia”, puso el foco en cómo trasladar la investigación académica a herramientas y prácticas que puedan ser utilizadas por familias, centros educativos y profesionales.
El director de la Cátedra, Ubaldo Cuesta, defendió que “la educación es un eje imprescindible para que el juego responsable pase de la mera información a una estrategia preventiva efectiva” y señaló la necesidad de formar criterio, fomentar hábitos digitales saludables y facilitar a las familias instrumentos de acompañamiento.
El decano de la Facultad de Ciencias de la Información, Ángel Luis Rubio Moraga, incidió también en la responsabilidad de quienes generan y difunden mensajes: “La comunicación no es neutral: comunicar es educar”, afirmó durante el encuentro.
Por parte de la ONCE, su director general adjunto de Juego, Patricio Cárceles, reivindicó el modelo de la organización al asegurar que “no somos un operador de juego, somos una entidad pública que vende loterías sociales, seguras y responsables, cuyo rendimiento se destina íntegramente a la inclusión de personas con discapacidad”.
Uno de los asuntos con mayor interés para la industria fue la relación entre videojuegos y juegos de apuesta y azar. Jorge Flores Fernández, experto en tecnología e informática de la Universidad de Deusto, abordó sus similitudes y sinergias y defendió el refuerzo de la formación, la información, la sensibilización y la prevención desde edades tempranas.
El periodista, guionista y director Luis Murillo analizó, por su parte, la representación de las conductas adictivas en el cine, la televisión y las series, advirtiendo de la influencia que pueden tener los contenidos audiovisuales consumidos por menores y reclamando responsabilidad a sus creadores.
La catedrática de la Universidad Complutense Patricia Núñez puso el foco en el nuevo papel de los propios jóvenes como creadores y consumidores de contenidos. Según explicó, adolescentes y menores se mueven en entornos marcados por ofertas, promociones y la búsqueda de reconocimiento social y, aunque puedan identificar determinados riesgos, en ocasiones consideran que el beneficio personal o social obtenido compensa esos peligros.
La jornada concluyó con la intervención de Gonzalo Jover Olmeda, catedrático de Teoría de la Educación, quien abordó la utilización de indicadores para analizar el juego infantil desde un Observatorio de la Infancia.
Jover alertó de que “a partir de los nueve años las pantallas están normalizadas en el día a día de los menores” y señaló que esta realidad está desplazando cada vez más el juego hacia el interior de los hogares y, especialmente, hacia las habitaciones. También apuntó al diseño de las ciudades y a la falta de determinados espacios de socialización como factores que contribuyen a reducir las alternativas de juego infantil fuera de casa.