UN INFORME TRAMPOSO
El regulador británico dice que el juego ilegal está «bajo control» con una tabla mal hecha y sólo 128 casos
Hemos leído lo que hay detrás del comunicado de la Comisión del Juego británica, y no cuadra. Lo habitual es que los comunicados de los reguladores se publiquen tal cual, sin que nadie mire en qué se basan sus afirmaciones.
Hoy en Infoplay vamos más allá. Sobre todo porque bajo esas premisas del bajo juego ilegal se quieren implementar medidas regulatorias altamente restrictivas.
Hemos leído, página a página, el informe, el informe técnico y el panel de datos con los que la Gambling Commission, el regulador del juego de Gran Bretaña, presentó el 5 de noviembre sus nuevas cifras sobre juego ilegal. Lo que hemos encontrado son incoherencias que, en la práctica, sostienen un relato a la medida del regulador. Las señalamos una a una, con pantallazos de sus propios documentos.
El mensaje oficial fue tranquilizador. Sue Young, directora ejecutiva de Operaciones del regulador, aseguró en el comunicado que la participación en el mercado ilegal «parece baja y estable según estos indicadores».

Primera pregunta: ¿estable respecto a qué? El índice que sostiene ese diagnóstico se estrena ahora. Usa datos de la Gambling Survey for Great Britain, la gran encuesta oficial sobre juego del país, recogidos entre abril de 2025 y abril de 2026, y es el primer año completo de unas preguntas que se probaron por primera vez en 2025. No hay ningún año anterior con el que comparar. El propio regulador lo reconoce en la página del informe: solo con futuras oleadas de datos podrá hacer «el seguimiento de las tendencias a lo largo del tiempo». La palabra «estable» no aparece en ninguna página del informe. Solo está en el comunicado.

La única evolución que el regulador publica sobre el mercado ilegal está en su panel de datos y es otra medición distinta: el tiempo estimado que se pasa en webs ilegales identificadas. Según esa medición, la actividad de septiembre de 2026 fue un 12% mayor que la media de los tres meses anteriores y un 11% menor que la de un año antes. Que cada lector juzgue si eso es estabilidad.
Y hay más. El informe técnico avisa de que el índice podrá cambiar: podrán añadirse, revisarse o eliminarse indicadores, y se podrá recalcular la puntuación. Así que ni siquiera está garantizado que el año que viene haya una serie comparable con la de este.

Vamos con las cifras. El regulador concluye que el 0,6% de la población usó una web ilegal en las últimas cuatro semanas y otro 0,4% en los últimos doce meses: el famoso 1%. Pero no se preguntó a toda la población. Las preguntas sobre juego ilegal solo se hicieron a 3.569 personas: quienes habían jugado online en el último año, sin contar a quienes solo juegan a la Lotería Nacional. Después, el resultado se aplicó a los 14.257 participantes que respondieron por internet. A quienes no se les preguntó cuentan directamente como «sin indicios» en ese 94,4% tan tranquilizador. Y quienes respondieron la encuesta en papel quedaron fuera.

Tampoco el comunicado habla de los dudosos. Un 4,6% de la población muestra lo que el informe llama «indicios limitados»: alguna señal de haber usado webs ilegales, pero no suficiente para contarlo. Entre quienes juegan online, ese grupo sube al 14,0%, más de tres veces el 4% de uso confirmado.

¿Y cuántos usuarios de webs ilegales ha detectado realmente el índice? 128 en toda la muestra. Son tan pocos que el propio regulador admite que no puede desglosarlos por perfil.

Llegamos a la tabla. El texto del informe dice que los jóvenes de 18 a 24 años usaron webs ilegales sobre todo a lo largo del año (1,5%) y menos en las últimas cuatro semanas (0,7%). El gráfico de la Figura 3 dice lo mismo. La tabla que acompaña a ese gráfico dice justo lo contrario: tiene las filas cambiadas, y no solo en esa franja de edad, sino en todas. El texto y el gráfico dicen una cosa y la tabla otra, en el mismo documento. Y la lectura por edades es precisamente la que el comunicado destaca.

Tampoco coincide el grupo de referencia. El informe calcula el 4% sobre quienes jugaron online en los últimos doce meses. El panel de datos lo calcula sobre quienes lo hicieron en las últimas cuatro semanas.

Y lo más llamativo está en el informe técnico, elaborado junto a la consultora Yonder. El índice «no pretende ser una medida definitiva del tamaño y el alcance del mercado de juego ilegal». Sus indicadores son aproximaciones, «no pruebas explícitas». Los jugadores «no siempre saben si han usado una web ilegal», y su recuerdo de lo que hicieron hace más de cuatro semanas «es limitado». Precisamente ese periodo es el del 0,4%, casi la mitad del famoso 1%.

Nada de esto demuestra que el 1% sea falso. Lo que sí demuestra es que el regulador británico ha presentado como bajo y estable un dato que sus propios documentos tratan con muchísima más cautela. Queda una pregunta que la Gambling Commission debería contestar: ¿cómo se puede hablar de estabilidad con el primer año de un índice que su propio autor dice que no mide el mercado?
Desde España, el asunto tiene interés propio. El juego ilegal es una de las prioridades de la Dirección General de Ordenación del Juego, que esta misma semana compartió en Roma, con los reguladores de Chipre, Grecia y República Checa, su estrategia contra los operadores sin licencia. El caso británico deja una lección: cuando se habla de juego ilegal, lo que no se sabe importa tanto como el dato que se anuncia.
FUENTE: Comunicado de prensa de la Gambling Commission del 5 de noviembre de 2026. Informe Illegal gambling – Phase 4: Initial findings from new data on consumer engagement with illegal gambling websites, informe técnico Phase 4: Illegal Gambling Index – Technical Report y panel Illegal Gambling Data Dashboard – November 2026, todos publicados por la Gambling Commission el 5 de noviembre de 2026. Las citas de Sue Young proceden del comunicado de prensa.