"En cualquier momento que tenía libre lo aprovechaba para jugar. Cuando salía de trabajar no volvía a casa. Se empieza de una forma lúdica, entras en un bar a tomar un café, ves la máquina y echas, y con tres euros consigues 40, increíble. Pero poco a poco te gastas 50, 100, 150 euros y no los recuperas, y sigues porque dices si recupero 100 ya no juego más".