I FORO CEJUEGO | EMILIO GALLEGO, SECRETARIO GENERAL DE HOSTELERÍA DE ESPAÑA
Emilio Gallego reivindica las máquinas en los bares y alerta de una “auténtica asfixia” regulatoria
El secretario general de Hostelería de España defendió en el I Foro CeJuego al bar como espacio de socialización y pidió reducir una acumulación normativa y fiscal que afecta especialmente a pequeños negocios y autónomos.
Para Emilio Gallego, las máquinas de juego instaladas en bares deben entenderse dentro de algo mucho más amplio que su dimensión económica.
El secretario general de Hostelería de España reivindicó durante el I Foro CeJuego el papel de bares y cafeterías como espacios de encuentro, relación y socialización.
Dentro de ese ecosistema, las máquinas tipo B constituyen, a su juicio, un servicio complementario más dentro de la experiencia del establecimiento.
Gallego conectó esta idea con el denominado factor hedónico analizado durante la primera mesa: no todas las experiencias pueden medirse únicamente en dinero, minutos o cantidades, porque también existe un valor asociado al entretenimiento y a la relación entre personas.
La principal preocupación trasladada por Hostelería de España fue, sin embargo, la hiperregulación.
Gallego enumeró la acumulación de obligaciones que recibe un bar desde diferentes administraciones: normativa sobre máquinas tipo B, tabaco, horarios, ruido, terrazas y fiscalidad, además de disposiciones europeas, estatales, autonómicas y municipales.
Su diagnóstico fue rotundo: “es una auténtica asfixia respecto de regulación y el aspecto de fiscalidad”.
A su juicio, esta acumulación afecta especialmente a pequeños establecimientos, empresas familiares y autónomos y puede perjudicar la competitividad y la capacidad de adaptación del negocio.
Gallego defendió igualmente un modelo de juego presencial integrado en la hostelería.
Frente a espacios cerrados, destacó que los bares españoles son establecimientos abiertos, visibles e integrados en barrios y pueblos, donde existe además un cierto control social ejercido por el propio entorno y por los trabajadores que conocen a sus clientes.
Su petición regulatoria fue avanzar hacia modelos que valoren esa presencialidad y reduzcan cargas innecesarias sin renunciar a los mecanismos de prevención.