EL JACKIEPOT
Dos Bernhards y un destino: SORIA
Sobre parecidos razonables, algunos pesados y buena música.
Como canta Gabinete Caligari, voy Caaa-miii-nooo Soria… en coche y con el vendaval. Cuídense los amigos del Este que también se dirigen hacia el profundo centro de Castilla la Vieja.
Por el camino voy a dilucidar si Pablo Fernández, líder de Podemos en Castilla y León, es Bernhard Teuchmann con peluca —solo que este último es mucho más guapo, apuesto, interesante e inteligente—. Y, mientras tanto, plasmo algunas impresiones sobre la cita de CEJUEGO que disfruté la semana pasada.



(Ya le gustaría...)
Aplaudo la elección de un periodista económico como Manuel Llamas para conducir el foro. Es mediático, una voz reconocible y con capacidad para amplificar lo que allí se dijo a través de los medios en los que participa. Le pregunté si, antes del acto, conocía los datos económicos de la industria del juego; si su percepción había cambiado después de escucharlos; y si pensaba divulgarlos en el Instituto Juan de Mariana y en los programas de esRadio y Libertad Digital en los que colabora.
No. Sí. Y sí.
Por criticar:
¿Por qué desde la propia industria se sigue hablando tantas veces en términos negativos? Por ejemplo: «Somos los que menos juego problemático tenemos».
¿Por qué no sustituirlo por un mensaje mucho más constructivo? «La prevalencia de juego problemático en la Unión Europea se sitúa en apenas el 0,3%». O, todavía mejor: «El 99,7% de la población de la Unión Europea no presenta juego problemático».
Conviene subrayar este enfoque positivo y hacerlo mucho más visible.
Visto lo cual, demostrado y corroborado, y atendiendo además al peso económico de la industria, ¿cómo es posible que no se haya conseguido todavía un mayor prestigio social?
Esa es, a mi juicio, la gran tarea que tenemos entre manos: generar confianza.
Creo, no obstante, que se está consiguiendo. Esta generación de directivos que ha heredado la empresa familiar, y también quienes han entendido que las políticas de RSC no solo hay que hacerlas sino también contarlas cada vez mejor, está profesionalizando y mejorando notablemente la puesta en escena de las actividades de nuestra bendita industria.
Estas eran algunas de las inquietudes que me hubiera gustado plantear, pero en la CITA-CEJUEGO no hubo turno de preguntas.
También tengo algunas críticas. Esas las contaré en privado a los grandes que están sosteniendo CEJUEGO y que, en mi opinión, deberían advertir y corregir determinadas cosas sin dilación. Pese a quien le pese… y pesa mucho.
Ahora correré hacia Ángel Díaz Carbajosa para comprobar si ha resuelto mi duda sobre Bernhard; escucharé con muchísima atención a Luis Miguel González Gago —¡qué ganas de verle!— y espero que se aborde uno de los asuntos fundamentales que hoy destacamos en nuestras noticias: el juego online está comiéndose al presencial, a pesar de las zancadillas de la DGOJ al vigoroso panorama digital.
Para caras, la de repugnancia y desprecio del presidente tras besar a su esposa. O el asco ya viene de antes.


Para recomponernos, la mejor y más apropiada canción de Gabinete Caligari: Que Dios reparta suerte