Hacienda sostiene que se ha incumplido la Tasa del Juego, que entiende que las propinas son ingresos procedentes del juego y deben tributar el 55%. El mayor damnificado es el Casino de Barcelona, que el último año tuvo que pagar 1,24 millones de euros por las liquidaciones de 2012, 2013 y 2014 además de unos intereses de 195.919 euros.
De cerrarse con éxito todas las inspecciones, la factura total para el Grup Peralada alcanzaría los 2,2 millones de euros.
En su defensa, la compañía recuerda que las actas se firmaron “en disconformidad” y se procedió a recurrirlas inmediatamente. "Es como una multa que pagas pero crees que es injusta", añaden. Y zanjan: "nunca se había considerado las propinas como un elemento de los ingresos que provienen del juego, sino que se trata de una gratificación voluntaria del jugador".
Además, también asegura no haber recibido “sanción alguna” más allá de la liquidación de los pagos adeudados. “Confiamos en una resolución favorable a nuestros intereses”, zanjan ante un procedimiento todavía abierto.
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