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DESAYUNO RSC Y JUEGO RESPONSABLE con E-GAMING SPAIN ONLINE y COMAR: "El sector regulado probablemente no copiará los mercados predictivos, pero empezará a parecerse a ellos"

Parte 2

 
Los mercados predictivos y cómo pueden cambiar la industria del juego

En la segunda parte de su intervención durante el Desayuno de Trabajo RSC y Juego Responsable "Dos velocidades, una responsabilidad", celebrado en el Casino Gran Vía COMAR con el patrocinio de E-Gaming Spain Online, Iván García López profundizó en los mecanismos que explican el crecimiento de los mercados predictivos y en los riesgos que su expansión plantea tanto para los usuarios como para la integridad de estos productos.

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La mesa redonda sobre mercados predictivos e inteligencia artificial en el marco del Desayuno de Trabajo sobre Responsabilidad Social Corporativa y Juego Responsable, celebrado en el Casino Gran Vía, se inauguró con un tono tan distendido por parte del moderador del encuentro (Ramón Cubián Martínez, Director General de Suelo y responsable de Juego de la Comunidad de Madrid), abriendo la sesión con humor, pero fijando una postura firme que condicionaría el debate: "estos mercados no caben en la normativa ni de España ni de la Comunidad de Madrid".


Según explicó, parte del éxito de estos productos reside precisamente en su capacidad de acercarse o alejarse de la terminología tradicional del juego según el contexto. Plataformas como Polymarket y Kalshi priorizan conceptos como predicción, información, mercado, precio o probabilidad, y se presentan no como casas de apuestas sino como mecanismos capaces de agregar el conocimiento disperso de miles de participantes; una forma, en definitiva, de especulación recreativa sobre acontecimientos futuros. García López fue claro en matizar que la actividad de pronosticar no es nueva —tampoco lo son las apuestas políticas, los mercados sobre Eurovisión o las apuestas cruzadas entre usuarios, un modelo que en España opera de forma autorizada desde hace dos décadas de la mano de Betfair Exchange—, sino que la verdadera novedad está en combinar esos elementos ya conocidos con la estética del trading, la infraestructura cripto y la cultura digital de Silicon Valley. Frente a la casa de apuestas convencional, donde el usuario selecciona una cuota, el mercado predictivo le invita a tomar una posición que puede mantener, comprar a un precio determinado o vender antes de que el acontecimiento se resuelva, acercando el producto al funcionamiento de una terminal financiera en la que el volumen, la liquidez y la evolución del precio pesan tanto como la pregunta negociada.


El ponente relacionó este diseño con la aparición de una nueva audiencia formada en Bitcoin, memecoins, NFT, opciones financieras y comunidades de trading en Discord, para la que las fronteras entre inversión, especulación y entretenimiento resultan mucho menos nítidas que para el cliente tradicional de una casa de apuestas. Puso como ejemplo el propio acceso a Polymarket, que —hasta su reciente bloqueo en España— prescindía del registro convencional de un operador regulado y se basaba en la conexión directa de una wallet de criptomonedas, que funciona simultáneamente como medio de pago, identificación y puerta de entrada al producto. El resultado, señaló, es un nuevo perfil de usuario habituado a interfaces financieras y gráficos en tiempo real, para quien el riesgo económico se presenta como una forma de análisis o participación más que como una apuesta.


García López advirtió que esta transformación no se limita a la tecnología: también alcanza al lenguaje publicitario. Kalshi y Polymarket han optado por campañas en televisiones generalistas, redes sociales, creadores de contenido y espacios cotidianos, alejadas de la iconografía del casino y más próximas a la de una plataforma financiera o tecnológica. Esa elección modifica la percepción del usuario, que no necesariamente recibe el mensaje de estar entrando en un entorno de juego, sino el de consultar información o negociar una probabilidad. Para el ponente, este desplazamiento semántico —que no elimina el riesgo económico, pero sí reduce su identificación social con el gambling— es una de las cuestiones más relevantes que deberán afrontar operadores y reguladores, en la medida en que dos actividades funcionalmente próximas pueden terminar compitiendo bajo obligaciones y canales publicitarios completamente distintos.


El primer gran riesgo señalado por García López no fue técnico ni jurídico, sino filosófico: la promesa de que cualquier acontecimiento —una elección, una guerra, una decisión judicial, una controversia cultural— puede convertirse de inmediato en un mercado choca con el discurso que el juego regulado europeo ha construido durante años en torno al ocio controlado y los mecanismos de protección al jugador. Esta disponibilidad permanente entra en tensión directa con políticas ya consolidadas en España, como la restricción a depositar dinero una vez iniciado un evento deportivo para apostar en directo, medidas desarrolladas tras años de análisis sobre el comportamiento del jugador que los mercados predictivos comprimen radicalmente al poder reaccionar a una noticia casi en tiempo real. El ponente comparó esta velocidad con la de otros productos del juego online —los crash games o Aviator, que necesitaron años para consolidarse y ser comprendidos por operadores y reguladores— frente a unos mercados predictivos que desarrollan simultáneamente producto, audiencia, financiación, comunicación y conflicto regulatorio.


La ampliación del catálogo hacia la política, la economía y la geopolítica introduce, además, riesgos de integridad que no aparecen con la misma intensidad en el deporte, donde existen reglas, árbitros y proveedores de datos como Opta a los que remitirse. García López y varios asistentes mencionaron escándalos de usuarios con posible información privilegiada en mercados sobre conflictos internacionales y decisiones políticas, en los que la ventaja no procede de una mejor lectura de los datos públicos sino del acceso anticipado a una decisión o de la capacidad de influir sobre el propio acontecimiento. El ponente llevó esta lógica hasta un extremo revelador al citar juegos —desarrollados principalmente en entornos de criptocasino— conectados a cámaras de tráfico reales, donde el usuario pronostica cuántos vehículos de distinto tipo pasarán por una calle en los minutos siguientes: una muestra, señaló, de que el deporte deja de ser imprescindible en cuanto se dispone de una señal, unas reglas y una audiencia dispuesta a especular.


El problema de establecer qué ha ocurrido realmente fue ilustrado con el mercado abierto sobre si el presidente ucraniano Volodímir Zelenski vestiría traje en un acto público tras su encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca. La pregunta movió decenas de millones de dólares, y la disputa terminó centrándose no en la predicción sino en el significado exacto de la palabra «traje», ante una indumentaria formal que no respondía con claridad a la definición convencional. García López contrastó este episodio con el deporte, donde pese a existir disputas puntuales siempre hay una fuente oficial de resolución, frente a ciertos mercados predictivos cuya resolución depende de mecanismos descentralizados vinculados a tokens y blockchain, en los que los participantes con mayor peso económico pueden influir en la validación del resultado. El riesgo, insistió, no está solo en formular preguntas polémicas, sino en crear mercados de gran volumen sin haber fijado antes una regla inequívoca para resolverlos.


Preguntado por el moderador sobre el encaje de estas plataformas en España y Europa, García López fue contundente: el modelo completo de Polymarket o Kalshi no tiene cabida en el marco regulatorio español, construido sobre operadores autorizados, contratos de jugador, controles de identidad, reglas de resolución y mecanismos de juego responsable. Matizó, no obstante, que muchos componentes del producto no son ajenos al sector: en España ya existen licencias sobre acontecimientos no deportivos y la figura de las apuestas cruzadas, popularizada durante años por Betfair Exchange. Lo disruptivo, precisó, es la combinación de todos esos elementos —acceso cripto, negociación permanente, liquidez, venta anticipada de posiciones, amplitud temática, marketing financiero y creación acelerada de mercados— y no cada componente por separado.


El ponente añadió que los grandes operadores estadounidenses, lejos de permanecer inmóviles, ya han empezado a observar e incorporar mecánicas de los mercados predictivos: citó los casos de FanDuel, DraftKings y Fanatics, prueba de que la amenaza no procede únicamente de Polymarket y Kalshi sino de la posibilidad de que toda la industria adopte progresivamente su lógica, respaldada por una infraestructura financiera y cultural asociada a Wall Street y Silicon Valley.


García López cerró su intervención apuntando a una última dimensión del modelo: el valor de los datos que generan estos mercados. Cuando miles de personas arriesgan dinero para expresar qué creen que ocurrirá, el precio resultante puede leerse como una medida agregada de expectativas, con valor potencial para instituciones financieras, medios o analistas —una comparación, señaló, con el papel que hoy cumplen proveedores como Opta o Sportradar en el deporte, y una posible explicación de por qué compañías todavía deficitarias alcanzan valoraciones muy elevadas. Su conclusión final fue que el sector regulado europeo probablemente no reproducirá el modelo estadounidense, dadas las diferencias legales y culturales, pero sí tendrá que afrontar sus consecuencias: sportsbooks con interfaces más próximas al trading, mayor protagonismo de los datos y mercados más granulares, y reguladores obligados a lidiar con productos que difuminan las fronteras entre apuesta, contrato financiero, activo digital e información.















Para García, el fenómeno no debe analizarse únicamente preguntando si Polymarket o Kalshi podrán operar en España. La pregunta estratégica es qué cambios están introduciendo en la percepción de los usuarios y qué parte de esa transformación terminará filtrándose hacia el juego convencional.



Su mensaje final fue que los mercados predictivos no modifican solamente el catálogo de apuestas. Alteran la velocidad con la que se crea el producto, la forma de presentarlo, el perfil de la audiencia, el valor atribuido a los datos y la relación entre información y especulación.



El sector europeo probablemente no verá una reproducción exacta del modelo estadounidense. Pero tendrá que enfrentarse a sus consecuencias.



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