EL JACKIEPOT:
AHORA EMPIEZA LO MEJOR
Van mis claves preotoñales que querían ser frívolas, pero agosto ha sido duro:
1. Es inquietante que se diga CRISIS MIGRATORIA cuando es CRISIS CON MARRUECOS-EEUU.
Crisis migratoria lo es también pero como consecuencia de la segunda que es el meollo del asunto.
La geopolítica está fascinante. Miren cómo a medida que Ceuta y Melilla se estremecen, el peñón de Gibraltar se empodera ganando terreno al mar, litoral y literalmente. Avanza de manera inversamente proporcional a las susodichas ciudades limítrofes.
Nada es por casualidad y España es un chollo para el chantaje exterior. Ceuta y Melilla (a costa de Gibraltar) parecen el precio a pagar por una manera de hablar (que no de ejercer) sobre política exterior para tapar problemas domésticos bastante arrabaleros. No nos merecemos esto y la encantadora Ceuta, menos.
Por supuesto, como también piensa JGF, nos tragaremos que celebren el Mundial.
Mientras, muy atentos: lo de ‘todos contra ellos’ es un reduccionismo peligroso propio de mentalidades perezosas, acomodaticias, vanidosas y fatuas.
2. En julio se ganó el Mundial tan divertido y yo me recreé en la cocina en busca de mi propio eclipse mental.
Estas piparras
son para José Félix Sanz

El marmitako, para Imanol Fuentes

La tortilla es para compartir con José González tan lejos y tan cerca, siempre. Con un Ribeiro, por favor presidente.

Mi delicioso cazón para Colomer

Los garbanzos estofados son mano a mano con Jesús ‘felino’ Muñoz (él ya sabe).

La fideuá me gustaría compartirla con Jaime Estalella, yo le dejo las gambas con tal de que me cuente.

Las prosaicas sardinas
escabechadas, con Yolanda Barqueros y así descender a la tierra después de
admirar su imagen adamascada que no logro quitarme de mis sueños; ella, diosa,
en los premios del Teatro Real.

3. El melindroso y napoleónico Macron ha hecho suya la reivindicación de familias y asociaciones civiles francesas contra META.
Ha montado ‘tout un cirque’ porque el Tribunal francés exime a la empresa de responsabilidad penal por usar maliciosamente los algoritmos. El tiro estaba errado porque cualquier otro tribunal civil, Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Agencias de protección de datos podrían haber actuado y con todo el fundamento.
Además, el sobreactuado Macron ha aventado un debate falso al poner en el mismo plano la libertad de expresión y la voracidad mercantilista, el derecho a la información y la selva publicitaria. Rien de rien.
El uso endiablado del algoritmo rema a favor de los argumentos para la censura. Pero yo creo que las redes sociales nos han dado más fuentes de información, más perfiles, diversidad, libertad (también a los más jóvenes). Sería una pena que la avaricia de poder y dinero acaben con ellas.
He abogado siempre por la educación frente a la prohibición. Pero claro, quién da el carnet para ser padres a algunos mendrugos que ponen a sus hijitos a mirar el móvil para que se callen. A veces es que me los llevaría a todos de la mano a correr por ahí, jugar y entrenar con el tirachinas.
Las redes sociales son libérrima información, voces de los que antes no la tenían, ideas transformadoras, catarsis cultural. Así las concebimos muchos. Después están los pusilánimes de cualquier estrato y edad que harán un uso fácil, frívolo y yermo de esta fuente de creatividad. (Los otros, los malos se adaptan a cualquier medio para ejercer)
Internet, nuevo medio de comunicación, ha cambiado la historia. Para algunos ha sido una vuelta a lo más tribal y sensorial (que a veces está bien), pero también es el “tábano” necesario para espabilar a la polis, como decía de sí mismo el agitador social Sócrates antes de ingerir la cicuta en una ejecución pública de gobernantes ante seguidores y ciudadanos potencialmente revoltosos.

4. Utilizando el mayestático que tanto aborrece R., nos sumergimos en un deseado septiembre (Torremolinos, Lisboa). Después, el no menos anhelado mes de octubre en Soria (Congreso de juego) donde hacen el mejor vino de la temporada otoño-invierno 2026: La hormiga de Antídoto.

Un sueño: bRindaR con Luis Miguel González Gago, Ruth Andérez y Antonio Durán.
Salud y libeRtad amigos