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Un JACKIE POT a propósito de las declaraciones de Alberto Garzón

 
Los últimos movimientos regulatorios en algunas Comunidades Autónomas (Valencia, Aragón, Baleares) han envalentonado al ministro de Consumo con unas declaraciones en el que se torna justiciero de un supuesto problema con el juego en España.

Quizás ha sido al revés: la llegada del ministro Garzón para regular el juego online ha dado alas a los trepas de algunos gobiernos para hacer méritos bebiendo de estas tendencias populistas, ramplonas y que tratan a los españoles como menores de edad.

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JACQUELINE M.C. | MADRID
En definitiva, ambos se retroalimentan en un acto de onanismo inaceptable porque salpica a un sector que da de comer a muchas familias y que está hiper regulado y fiscalizado. Estos dos datos no importan, al parecer. Porque, señores, a un sector se le da por hecho que esté regulado y fiscalizado (y la industria del juego lo es en ambos campos hasta prácticamente el ahogamiento).

Ahora, las tendencias populistas de políticas efectistas sobrevienen a una industria (desunida y débil) que no sabe por dónde encajar el golpe. Y ‘a cara de perro’ no parece que vaya a ser la manera más efectiva de actuar porque los medios de comunicación no están por la labor de dar cancha al sector. Ni siquiera los verdaderos líderes políticos que apoyan en algunas CCAA dan la cara en redes sociales para unirse a algún acto o darle mínima publicidad. Y, claro, a su vez, a ciertas facciones del sector le faltan los modales y la sensibilidad para actuar sin destrozar el camino andado.

La industria se está tornando problemática y la menor manera es zafarse de ella, pensarán muchos reguladores. Si además, el Estado y la ONCE quieren coger parte del festín ganancial, sólo  queda demonizar a una industria que se deja la piel, el sudor y el dinero en crear riqueza. Esto es un hecho incontestable, pero esa realidad demostrable por si sola no sirve.

Al hecho del populismo gubernamental se une el que la prensa generalista está siendo obligada a vivir de la publicidad institucional del gobierno central y autonómicos. Y una televisión alimentada a golpe de ayudas estatales, es una prensa que nunca contará la verdad. La industria perdió otra oportunidad de estar cerca de la sociedad en la reciente crisis sanitaria. Y está perdiendo la oportunidad de armarse académicamente con la gran caterva de mentes inquietas que podrían poner su inteligencia al servicio de una causa justa.

Los políticos están enfrente porque piensan que ser beligerantes con el sector les da votos y les permite arramplar posiciones en un liderato hacia la estulticia. Confío en que Alberto Garzón sea mucho más justo que en sus últimas declaraciones. Y sosiegue a mindundis avariciosos de poder. Cuando conocí al ministro, me dio la impresión de que su inteligencia era capaz de entrever las verdades tras la manipulación de algunos grupos de poder. Aún lo pienso y tengo esperanzas de que actúe con esa capacidad de diálogo que le adorna y no se deje llevar por el miedo de la reciente caída de votos en el País Vasco y Galicia pensando que la mano dura le dará votos.

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