Joan Devesa era muy querido. Me gustaba verle, hablar con él y escuchar esa fortaleza y humor que destilaba. Su desaparición tan repentina e inesperada (hace sólo dos meses nos daba la que iba a ser su última entrevista) y los datos de su velatorio ha sido lo más visto y recurrente en nuestro día de ayer.
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