La jornada Operación Salón celebrada en Feria Valencia dedicó una mesa específica a la inspección, el control de acceso y las medidas de seguridad en los establecimientos de juego, con intervenciones de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional a la Generalitat en Castellón y Valencia, la Unidad de Seguridad Ciudadana y la Unidad de Seguridad Privada.
Los ponentes coincidieron en dos ideas clave para el sector: el control de admisión es todavía el punto más vulnerable de muchos salones y bingos, y las medidas de seguridad (físicas, electrónicas y procedimentales) funcionan… solo si se aplican de forma estricta y constante.
Unidad Adscrita en Castellón: inspección mensual y control de acceso bajo presión
El oficial Luis Carreras, de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional a la Generalitat en Castellón, explicó el trabajo “de trinchera” que realizan en los salones de juego de la provincia, donde hay un casino, cinco bingos y 43 salones.
Las inspecciones empiezan desde la calle: se revisa que la fachada no incluya publicidad de juego o deporte más allá del rótulo “salón de juego”, que no haya logotipos de casas de apuestas y que desde el exterior no se vea el interior ni las máquinas, algo que sigue generando incidencias en locales cuya distribución permite una visión directa al abrir la puerta.
En el interior, el primer filtro es el control de admisión, donde la Unidad detecta todavía demasiados fallos. En muchos salones una sola persona asume simultáneamente admisión, pagos manuales, atención de incidencias en máquinas y, a veces, servicio de barra, lo que facilita que entren clientes sin identificación o sin comprobar correctamente su situación en el registro de prohibidos.
Carreras detalló que las inspecciones mensuales incluyen revisión documental (autorizaciones de instalación y funcionamiento, licencia municipal, seguro de responsabilidad civil acorde al aforo, auditoría acústica, hojas de reclamaciones y cartelería obligatoria en castellano y valenciano) y subrayó que la presión inspectora continuada ha reducido de forma notable el número de sanciones respecto a años anteriores.
Prohibidos, pasaportes y menores: los puntos de mayor riesgo para el operador
Uno de los aspectos más sensibles detectados por la Unidad Adscrita es el uso de documentos alternativos por parte de jugadores autoexcluidos. El oficial explicó que el sistema de registro de prohibidos no cruza adecuadamente identidades cuando se utilizan distintos documentos: una persona inscrita como prohibida con su DNI puede llegar a entrar presentando únicamente el pasaporte, y viceversa.
Esto genera una situación paradójica: el jugador que se autoexcluyó puede denunciar al salón por haberle permitido el acceso, aunque el establecimiento haya hecho correctamente la comprobación con el documento presentado. Carreras insistió en la necesidad de mejorar los sistemas para que el registro de prohibidos vincule al jugador de forma unívoca, con independencia del documento utilizado.
En materia de menores, la preocupación es creciente. La Unidad constata un fuerte interés de adolescentes por las apuestas deportivas y la ruleta, hasta el punto de encontrar jóvenes que acuden al salón el mismo día que cumplen 18 años. Se han detectado intentos de acceso en grupo, aprovechando el paso simultáneo por el control biométrico, e incluso el uso del DNI de amigos mayores de edad. En estos casos, además de la posible usurpación de identidad por parte del menor, el riesgo sancionador para el salón es muy elevado.
Carreras añadió otro frente de conflicto: el consumo de tabaco en el interior de algunos salones. Denunció que determinados locales siguen permitiendo fumar, pese a la prohibición, lo que vulnera la normativa sanitaria, crea una competencia desleal frente a quienes sí cumplen y obliga a levantar actas conjuntamente con Sanidad y Trabajo.
Valencia: documentos válidos y respuesta policial ante un atraco
Desde Valencia, un inspector de la Unidad Adscrita recordó a los operadores qué documentos son válidos para acceder a salones, bingos y casinos: para ciudadanos españoles, DNI o pasaporte; para ciudadanos de la UE, documento nacional de identidad o pasaporte de su país; y para ciudadanos de terceros países, pasaporte expedido en su país y tarjeta de identidad de extranjero en vigor.
Subrayó que, si el control de acceso se realiza de forma rigurosa con estos documentos, el establecimiento queda jurídicamente protegido. El problema surge cuando el control se relaja o se normaliza que “los de siempre” entren sin verificación formal.
El inspector Francisco Blanco, jefe de la Unidad Provincial de Seguridad Ciudadana de Valencia, explicó cómo actúan los indicativos tras un robo o atraco y qué puede hacer el personal del local para facilitar la investigación, siempre sin poner en riesgo su integridad física.
Pidió a los trabajadores que, tras un incidente, preserven al máximo la escena: evitar limpiar, tocar superficies o permitir movimientos innecesarios hasta la llegada de los agentes, y, si es preciso, cerrar temporalmente el local. Recordó que las primeras horas son clave para Policía Científica y que muchos vestigios se pierden si el establecimiento sigue funcionando con normalidad.
Blanco insistió en la importancia de una llamada inmediata al 091, de la descripción lo más completa posible de los autores (vestimenta, acento, tatuajes, cicatrices, armas, dirección de huida y, si es posible, matrícula o características del vehículo) y animó a utilizar pulsadores de atraco silenciosos cuando sea seguro hacerlo. También advirtió sobre la técnica del butrón en locales colindantes abandonados o en obras, señalando signos previos como falsos techos levantados o daños anómalos cerca de las zonas de caja o recaudación.
Seguridad privada: cajas fuertes, recintos de caja y personal formado
La inspectora María Isabel Cabello, jefa de la Unidad de Seguridad Privada, explicó por qué su área tiene un papel central en la Operación Salón: la ley de seguridad privada y las órdenes ministeriales obligan a determinados establecimientos de juego a contar con medidas de seguridad específicas y servicios de seguridad privada.
En casinos, bingos con aforo superior a 150 personas y salones de juego con más de 35 máquinas, es obligatoria una caja fuerte de grado IV con detector sísmico y conexión permanente a una central receptora de alarmas, además de un sistema de bloqueo horario que impida su apertura fuera del horario establecido. En muchos casos, también se exige un recinto de caja separado del público, con cristales resistentes y control de accesos interno.
La inspectora recordó que, junto a la tecnología, el personal es parte de la medida de seguridad: vigilantes, operadores de caja y trabajadores de sala deben conocer los protocolos de actuación, el uso correcto de pulsadores de atraco, las limitaciones legales y las zonas especialmente sensibles del establecimiento.
Desde la mesa se recogieron también intervenciones de representantes del sector, que defendieron que la mayoría de salones ya cuentan con protocolos escritos, revisados anualmente, y reclamaron una mejor coordinación normativa para evitar situaciones como la dualidad DNI/pasaporte en el registro de prohibidos, que hoy penaliza al operador pese a cumplir su obligación de identificación.
La mesa concluyó con un mensaje compartido: el marco regulatorio y las exigencias de seguridad en salones, bingos y casinos son cada vez más estrictos, pero su eficacia depende de tres factores que no se pueden delegar: un control de acceso serio, una cultura interna de cumplimiento y una comunicación fluida con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
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