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Mi INTERVENCIÓN en el Congreso de ACENCAS y por qué reivindico el 'Juego Responsable' frente al 'Juego Seguro'

 
Jacqueline Mecinas reivindica en ACENCAS el juego responsable frente al juego seguro
El jueves pasado, 9 de abril, estuve en el Congreso de ACENCAS para explicar cuál es mi posición sobre el juego responsable, sobre el término en sí y el intento por denominarlo de otras maneras como Juego Seguro o Juego de bajo riesgo o de alto riesgo.

Además y fundamentalmente me interesaba dejar claro el poder de la educación frente a la prohibición. Y así lo desarrollé. Les publico lo que iba a ser mi intervención que alteré después de escuchar algunas de las intervenciones para hablar precisamente de la trampa que encierra el término Juego Seguro.

Dicho sea de paso, volví a enamorarme de Barcelona. Creo que me iría a vivir allí. Tienen suerte los amigos catalanes... y gracias a Enric Sanahuja por hacerme las fotos.
INTERVENCIÓN COMPLETA:

 
Buenos días a todos. Gracias Francesc.

Soy Jacqueline Mecinas, y de verdad es una alegría estar hoy aquí con ustedes en este Congreso de Juego Responsable de ACENCAS.

Antes de ir con lo que tenía pensado decir, quiero detenerme en un asunto importante sobre los términos. En las anteriores intervenciones se intenta cambiar la idea de juego responsable por la de juego seguro. Creo que es una trampa porque se nos está desviando la atención a lo verderamente importante que es la libertad. No puede existir responsabilidad individual sin el ejercicio previo de la libertad. No quiero que velen por mí, quiero que me den las herramientas, la preparación, para ejercer mi libertad con responsabilidad. Por eso creo que es importante reivindicar el concepto de JUEGO RESPONSABLE.

Veo muchas amigos, que han sido premiados, que han sido miembro de nuestros jurado. Ellos pueden dar fe de lo que les voy a decir a continuación.

Para mí esta invitación tiene un sentido especial porque conecta muy bien con una línea de trabajo en la que llevo años comprometida. En 2017 puse en marcha los Premios al Juego Responsable y RSC con una idea muy sencilla, pero muy necesaria: reconocer a las personas, empresas e iniciativas que dentro de nuestro sector estaban haciendo un esfuerzo real por elevar la conversación, por asumir responsabilidades y por demostrar que también se puede crecer con compromiso, y con sentido social. Después llegaron también los Desayunos de RSC, que para mí son otra parte muy importante de ese mismo camino. Ahí nos reivindicamos y reflexionamos sobre el
papel que estamos jugando en la era de Responsabilidad Social empresarial, lo que ofrecemos y lo que podemos exigir.

Se trata de encuentros con autoridades, líderes de otros sectores, juristas y empresarios para hablar de nosotros y hablar de todo lo positivo que hacemos y construimos.

Y precisamente desde esa idea de conversación madura y contrucitva me gustaría entrar en un asunto de ayer cuando conocíamos la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana de avalar el decreto valenciano del juego, con restricciones a salones, apuestas, distancias y moratorias.

No voy a detenerme aquí en la discusión jurídica. No es ese el punto. Lo verdaderamente interesante, al menos para mí, es la pregunta de fondo que esta noticia vuelve a colocar sobre la mesa.

Cuando una sociedad restringe una conducta porque la percibe como un riesgo, ¿qué está resolviendo exactamente? ¿Está transformando de verdad la relación de la persona con ese riesgo o está confiando en que la limitación, por sí sola, haga el trabajo que solo puede hacer la educación?


Creo que esa es la cuestión importante.Porque una norma puede alejar una oferta. Puede poner distancia. Puede introducir una barrera. Pero una norma, por sí sola, no enseña CRITERIO. No enseña autocontrol ni el sentido del límite.

Y entonces es cuando conviene hacerse algunas preguntas, pero hacérselas de verdad.

Por ejemplo, pensemos en algo muy cotidiano. ¿A quién no le ha pasado abrir una red social solo un momento y darse cuenta, media hora después, de que sigue ahí? Todos los días vivimos rodeados de impulsos pensados para captar nuestra atención, para retenerla y para activar respuestas inmediatas.

La pregunta es: ………. si eso nos preocupa, ¿bastaría con apartarlo de nuestra vista para resolver el problema? ¿O lo que necesitamos, en realidad, es aprender a relacionarnos mejor con ello?

Y ahí, a mi juicio, conectamos directamente con el juego responsable.

Porque el verdadero debate no es cuánto se restringe, ni a qué distancia, ni durante cuánto tiempo. El verdadero debate es si estamos formando personas más preparadas para decidir o si simplemente estamos esperando que una prohibición sustituya a la educación.

A menudo, cuando hablamos de protección, corremos el riesgo de quedarnos solo en la arquitectura externa del problema. Regulamos el entorno, pero no siempre fortalecemos a la persona.

A veces se contiene. A veces se desplaza. A veces cambia de canal. Pero si no hay comprensión, si no hay educación, si no hay criterio, el fondo del problema sigue ahí.

Por eso me parece tan importante insistir en algo que a veces olvidamos: restringir no es educar.

Educar es mucho más difícil. Y también mucho más valioso.

Educar significa enseñar desde temprano qué significa perder, cómo se gestiona el dinero, cómo se reconocen los límites y cuándo una conducta deja de ser ocio para convertirse en un problema.

Educar significa formar personas con criterio. Personas que no dependan de una barrera externa, sino que desarrollen una barrera interna. Y esa barrera interna se llama responsabilidad, conciencia y capacidad de decisión.

Por eso, incluso cuando una restricción pueda tener encaje legal y responder a una intención legítima de protección, la pregunta esencial sigue siendo otra: ¿estamos ayudando a que la ciudadanía esté mejor preparada?

Yo creo que ahí es donde el juego responsable encuentra su sentido más profundo.

No como una etiqueta cómoda … Sino como una convicción seria: que la mejor protección posible pasa por una sociedad más formada, más consciente y más capaz de decidir bien.

En nuestros Premios al Juego Responsable y RSC, y también en los Desayunos de RSC, hemos querido defender precisamente eso. Que el sector no solo puede reivindicarse, sino también reflexionar. Que no solo puede responder, sino proponer. Que no solo puede pedir una conversación más justa, sino contribuir a que esa conversación sea más inteligente.

Y quizá por eso este debate es tan importante hoy. ¿Por qué queremos una sociedad basada únicamente en la restricción o una sociedad que aspire también a educar?

No podemos eliminar el riesgo de la vida. No podemos hacerlo en el juego, ni en la tecnología, ni en el dinero, ni en tantos otros ámbitos en los que la libertad y la responsabilidad conviven.

Pero sí podemos elegir cómo queremos responder a ese riesgo.

Con miedo o con madurez.
Con paternalismo o con formación.
Con simple prohibiición o con verdadera educación.

Yo, sinceramente, creo que ahí está el camino más útil, más honesto y más eficaz. Muchas gracias.
18+ | Juegoseguro.es – Jugarbien.es
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