ESPECIAL EXCLUSIVO
La experiencia europea marca el regreso del póker online en Estados Unidos
En plena batalla por integrar los mercados predictivos en su oferta, los dos grandes operadores multivertical de Estados Unidos reactivan el póker online con fórmulas que ya conocemos bien en los mercados regulados europeos: liquidez compartida, eventos en vivo y disciplina de costes.
Durante años, el póker online estadounidense pareció condenado a ocupar un espacio secundario frente al crecimiento de las apuestas deportivas y el casino. ¿El motivo?... que la regulación del juego online avanzó de forma lenta, fragmentada y muy desigual porque, a diferencia de mercados europeos como España, Reino Unido o Italia, no existe un marco federal único. Cada estado decide qué modalidades autoriza —apuestas deportivas, casino online o póker—, qué impuestos aplica y qué requisitos exige a los operadores. En ese contexto, sin una liquidez de jugadores de poker compartida, la prioridad fue desarrollar la vertical de apuestas deportivas, mientras que el poker online tradicional encontraba además una dura competencia en el modelo de los sweepstakes, que presumían de ofrecer la misma experiencia de juego bajo el modelo de monedas aparentemente recreativas y cuyos premios, bajo determinadas condiciones, podían canjearse por dinero
Sin embargo, en 2026, el escenario empieza a cambiar. DraftKings ha entrado recientemente en el negocio con una red que conecta tres estados, mientras Flutter ha unido PokerStars y FanDuel en una propuesta multiproducto donde el poker ha ganado una enorme visibilidad.
Repasamos las señales que tras el impulso estacional de las World Series of Poker (WSOP) nos muestran la renovada conexión entre el público y el poker online, cuyos elementos actuales nos recuerdan a varias etapas ya recorridas por los mercados europeos: compartir liquidez, integrar marcas, ser puerta de entrada a otros productos de juego y aprender a crecer bajo una presión fiscal y regulatoria cada vez mayor.
DraftKings y FanDuel devuelven el póker al centro de la estrategia
La primera señal de un impulso para el poker llegó el 1 de abril. FanDuel lanzó PokerStars dentro de la marca FanDuel en Michigan, Nueva Jersey y Pensilvania, conectando la liquidez de los tres mercados. La operación reúne dentro de Flutter dos activos hasta entonces claramente diferenciados: la experiencia y reconocimiento de PokerStars en póker y la posición de FanDuel en el mercado estadounidense (primero en Daily Fantasy Sports y posteriormente en apuestas deportivas).
Este cambio hizo que desde el punto de vista de producto, sportsbook, casino y póker funcionaran bajo una misma wallet. Además fue un movimiento que ya se observó en Italia con la migración entre SISAL y SNAI o en Ontario, donde también FanDuel y PokerStars unieron sus caminos; o la que en pocos días se llevará a cabo en los mercados de UK e Irlanda donde PokerStars será accesible desde la plataforma de juego Betfair (se espera que PaddyPower y SkyPoker hagan lo propio a finales de año). El objetivo en todos estos movimientos: unificar el tráfico y conseguir más jugadores.

La segunda llegó el 8 de julio, cuando DraftKings activó su red de póker multiestatal entre Michigan, Pensilvania y Nueva Jersey. El Michigan Gaming Control Board confirmó cinco días después que había autorizado la operación tras comprobar el cumplimiento de los requisitos regulatorios. DraftKings entra así en un vertical en el que hasta ahora no había tenido la presencia que sí ha construido en apuestas deportivas y casino online.
Los dos movimientos resultan significativos porque el póker no está recuperando protagonismo mediante especialistas independientes, sino dentro de grandes ecosistemas de juego; lo que representa una lógica conocida en Europa, donde los grandes grupos llevan años gestionando sportsbook, casino y póker como partes de una misma relación comercial con el cliente.
Liquidez compartida: EEUU redescubre una lección europea
El problema estructural del póker regulado es sencillo como se observó en mercados como Francia, Italia o España: si una ruleta o las slots online pueden funcionar con un jugador; una mesa de póker necesita más jugadores. Cuanto mayor es la base de jugadores disponible, más sencillo resulta ofrecer variedad de límites, formatos, premios y horarios, reducir tiempos de espera y construir torneos con formatos atractivos. Por eso las fronteras regulatorias tienen para el póker consecuencias comerciales especialmente visibles, como el conocido éxodo de jugadores de poker españoles en 2012 cuando emigraron a Portugal, Reino Unido y otras localizaciones por las limitaciones en el número de jugadores y mesas en el nuevo mercado regulado español.
Estados Unidos empieza a desmontar ese obstáculo mediante el Multi-State Internet Gaming Agreement (MSIGA). Michigan se incorporó al acuerdo en 2022 y actualmente comparte marco con Delaware, Nevada, Nueva Jersey, Pensilvania y Virginia Occidental. En todo caso, aún se está lejos de que exista un mercado nacional: la participación continúa dependiendo de la legislación y las autorizaciones de cada jurisdicción. Pero sí permite que redes aprobadas combinen jugadores de varios estados.
¿Qué es el MSIGA? Es el acrónimo de Multi-State Internet Gaming Agreement: un acuerdo entre varios estados de EE. UU. que permite compartir la liquidez de jugadores de póker online con dinero real. Así, personas ubicadas en distintos estados miembros pueden jugar en las mismas mesas y torneos. Actualmente participan Delaware, Nevada, Nueva Jersey, Michigan, Virginia Occidental y Pensilvania. La unión de estos mercados crea más jugadores, mesas disponibles y premios potencialmente mayores.
MSIGA no es una licencia ni legaliza automáticamente los casinos online en todo Estados Unidos. Solo pueden participar operadores autorizados, y el jugador debe encontrarse físicamente en un estado permitido y superar los controles de geolocalización.
Europa ya recorrió una trayectoria comparable y decidió unir a sus jugadores en plataformas conjuntas. En julio de 2017, los reguladores de España, Francia, Italia y Portugal firmaron un acuerdo destinado a permitir liquidez compartida entre operadores regulados, manteniendo los requisitos nacionales de cumplimiento, prevención del fraude, protección del jugador y lucha contra el blanqueo. Italia no terminó integrándose operativamente en la red compartida, pero España, Francia y Portugal sí avanzaron.
Un año después de la puesta en marcha, los reguladores español, francés y portugués hicieron una valoración positiva. La Dirección General de Ordenación del Juego señaló en 2019 que las mesas y torneos compartidos se habían convertido en la opción predominante frente a los exclusivamente nacionales. La enseñanza para Estados Unidos no consiste en copiar la arquitectura jurídica europea, sino en reconocer la misma realidad económica: regular el póker en compartimentos demasiado pequeños puede proteger una frontera administrativa a costa de debilitar el propio producto.
Del efecto WSOP a los satélites para Europa
La liquidez, sin embargo, necesita contenido que movilice a esos jugadores. Junio ofreció una demostración. Según las estimaciones de medios especializados, los seis estados estadounidenses con póker online regulado generaron aproximadamente 9,3 millones de dólares de ingresos durante el mes, el nivel más alto en once meses. La marca WSOP Online (que utiliza el sofware de 888.com) y la celebración de la versión online de las Series Mundiales dentro de GGPoker, concentraron alrededor del 43% del mercado, diez puntos porcentuales más que el mes anterior. FanDuel alcanzó un 26% y BetMGM un 23%.

Es el denominado efecto WSOP: el gran evento presencial de Las Vegas genera actividad paralela en internet y demuestra el valor comercial de conectar ambos canales.
PokerStars integrada ya en FanDuel está explotando esa relación entre live y online desde otra dirección. La compañía patrocina el Maryland State Poker Championship,(como también hace PokerStars.es con el Campeonato de España de Poker) que se celebrará del 26 de agosto al 7 de septiembre en Live! Casino & Hotel Maryland. El programa incluye 16 eventos y ofrece una conexión directa con el circuito internacional de PokerStars, el European Poker Tour. De hecho, un participante de este campeonato local podrá conseguir un paquete Player's Choice para el European Poker Tour valorado en 10.000 euros, incluyendo la entrada de 5.300 euros al Main Event, alojamiento y gastos de viaje; lo que significa una mayor visibilidad de la gran fiesta anual del poker que PokerStars y Casino Barcelona organizan en la ciudad condal en estas fechas.
Ésta es otra práctica familiar para el jugador europeo: utilizar satélites, festivales regionales y eventos online como escalones hacia grandes circuitos presenciales. El póker se entiende así como un ecosistema y no como una colección de mesas digitales independientes.
La rentabilidad entra en la ecuación
Existe otra semejanza con los mercados europeos maduros, aunque afecta al negocio estadounidense del juego online de forma más amplia que al póker específicamente. Una vez terminada la fase inicial de adquisición a cualquier precio, impuestos y costes regulatorios empiezan a condicionar promociones, pricing y marketing. El crecimiento deja de medirse únicamente por volumen y pasa a evaluarse por su capacidad de generar margen de beneficio para el operador. Eso afecta sobremanera al poker, que ve como en algunos estados, las ofertas para el jugador y los premios garantizados son mucho más atractivos que en otros.
Illinois ofrece uno de los ejemplos más claros. El estado sustituyó en 2024 su impuesto fijo del 15% sobre las apuestas deportivas por una estructura progresiva que alcanzaba el 40% para los mayores operadores. DraftKings anticipó entonces que una de las respuestas posibles sería reducir el gasto de marketing. En 2025, Illinois añadió además un impuesto por apuesta online que volvió a cargar especialmente sobre los operadores de mayor volumen.
FanDuel decidió trasladar ese segundo coste mediante un recargo de 0,50 dólares por apuesta, una medida que su matriz Flutter vinculó explícitamente al nuevo impuesto. DraftKings adoptó también un mecanismo de traslado parcial: desde septiembre de 2025 aplica en determinadas apuestas de Illinois 0,25 dólares, que pasan a 0,50 una vez superados 20 millones de wagers anuales, aunque establece excepciones según importe, tipo de apuesta y nivel de fidelización.
No sería riguroso presentar estas medidas como una política específica del póker: corresponden principalmente al producto de apuestas deportivas. Sí revelan, en cambio, una transformación económica relevante para grupos que gestionan varios verticales. Europa lleva años mostrando que fiscalidad, restricciones promocionales y costes de compliance terminan influyendo en el valor que un operador puede dedicar a adquisición y retención. La misma disciplina empieza a ser visible en Estados Unidos. Para el póker, esto refuerza la importancia de la liquidez y del cross-selling: si adquirir jugadores es más caro, resulta más valioso conseguir que un mismo cliente encuentre razones para permanecer dentro del ecosistema.
CONCLUSIÓN
Las semejanzas permiten hablar de una cierta europeización del póker estadounidense, pero no de una reproducción exacta del modelo. Europa tampoco es un único mercado. Fiscalidad, licencias, publicidad y producto continúan variando considerablemente entre jurisdicciones. Incluso el acuerdo de liquidez firmado por cuatro reguladores terminó materializándose de manera desigual. La principal lección es precisamente que la cooperación regulatoria puede ampliar el mercado sin eliminar la supervisión nacional.
Estados Unidos tiene un obstáculo adicional: su mapa continúa siendo extremadamente fragmentado, con estados en los que ningún tipo de juego online está autorizado y con una zona gris de la que se han aprovechado proyectos de sweepstakes y los mercados predictivos como Kalshi o Polymarket.
La creación de MSIGA, que permite conectar a los jugadores de poker de determinados estados, el uso por parte de actores relevantes como FanDuel de marcas de su grupo como PokerStars y el apoyo del componente presencial (con la mencionada conexión con el EPT o las WSOP) muestran que si bien el póker estadounidense no regresará a la situación anterior a 2011, parece que esa reconstrucción ya está en marcha.