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ANÁLISIS EXCLUSIVO
LA EMPRESA SUECA BETSSON
SE HACE CON LOS 240.000 USUARIOS REGISTRADOS DEL OPERADOR ESPAÑOL PREMIER CASINO 

La venta de Premier Casino a Betsson:
¿Punto final de la apuesta de Mediaset por el juego online español?

 
La operación confirmada la semana pasada plantea una pregunta interesante: ¿Qué planes tiene Betsson en el mercado español? pero también deja una clara reflexión: el aparente fracaso de Mediaset en su incursión en el negocio del juego online. A continuación analizamos quién es Premier Casino, los problemas de Mediaset en su incursión en el juego...

Hace unos días Betsson se hacía con Premier Casino, un operador con licencia en España que cuenta con 240.000 usuarios registrados, la mayoría conseguidos a través del canal de adquisición del que Premier fue pionero: los programas de ruleta en televisión, concretamente los que se emitían en canales del grupo Mediaset (Telecinco y Cuatro principalmente). El precio de la operación: 3 millones de euros.
¿Quien es Premier Casino?

Esta la marca de casino propiedad de Premiere Megaplex, S.A.U. Una empresa pionera en el uso de la televisión para atraer jugadores y que exportaron un exitoso formato en Italia de la marca Winga basado en un "roulette TV show" que hizo posible que Winga consiguiera una cuota de mercado relevante únicamente con la explotación de ese formato.  Premier Megaplex nació de la unión del Grupo Buongiorno y de Mediaset España. En el acuerdo, Mediaset pondría las plataformas tecnológicas (web), la promoción en su holding televisivo y la producción de los programas de televisión de ruleta. BUONGIORNO, empresa ubicada en Madrid que hasta el momento explotaba negocios como concursos telefónicos gestionaría todo lo relacionado con el negocio del juego (licencias, productos, proveedores tecnológicos, soporte).

Y en el acuerdo se incluyeron un sinfín de temas adicionales, como por ejemplo el reparto de beneficios o la obligatoriedad de BUONGIORNO a utilizar los servicios de consultoria de Mediaset.

Mediaset y sus problemas con el juego online

Esta operación de compra por parte de Betsson, parece pone punto y final a la apuesta de Mediaset por el juego online español, pero también es el último episodio de malas experiencias con el sector del gambling a nivel internacional. Repasamos los problemas que ha tenido el imperio de Berlusconi con el mundo del juego.

Antes que nada, comentar que Mediaset es una de las grandes empresas del grupo italiano Fininvest, que cuenta con otras compañías que incluyen el equipo de fútbol A.C. Milan, la editorial Mondadori o la productora Endemol.

1) Glaming: el primer operador de poker creado dentro del grupo italiano para el mercado nacional de su propio país. A pesar de una enorme inversión en publicidad, acabó cerrando.

2) Endemol Gaming: a través de marcas de televisión reconocidas -propiedad de la productora de TV Endemol- se personalizaron diversos juegos para movil, loterías y de televisión (por ejemplo con la marca Gran Hermano), el gigante italiano fue también proveedor de contenido para operadores. La aventura acabó con sonados fracasos.

3) El juego también está detrás del conflicto legal que se ha convertido en culebrón entre Fininvest y el gigante audiovisual francés Vivendi (que cuenta entre sus filiales empresas audiovisuales como Canal Plus). Parece que cuando Vivendi se hizo con cerca del 30% de las acciones de Fininvest, las prioridades en cuanto a juego online de los nuevos accionistas iban encaminadas a explotar la publicidad y no implicarse en más aventuras que implicaran inversión y riesgo en el sector. 

4) El problema con Buongiorno, el socio español. Varios medios de comunicación, liderados por El Confidencial,  se han hecho eco de los problemas que existían entre Mediaset y su socio español. Las pérdidas han sido mayores de lo esperado y ahora que en 2017 se esperaba llegara el primer ejercicio con beneficios se produce esta venta. Ya en 2015 se informó de la demanda presentada por parte de Mediaset a su socio Buongiorno por inclumplimiento de contrato, concretamente a la hora de recibir el cánon que Buongiorno les debía pagar en concepto de consultoría.






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