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Germán Gusano reflexiona sobre la herramienta de la Autoexclusión: "Agradecería también autoprohibirme de la entrada a supermercados, a comer embutidos, al azúcar, a la casquería"

 
Germán Gusano, nuestro politólogo y abogado de cabecera, reflexiona en este artículo de opinión en exclusiva sobre la herramienta de la autoprohibición y la exclusión. Alaba a la industria por ser el único sector de la actividad que puede presumir de tenerla mientras sufre en sus propias carnes el impulso que le lleva a comer o practicar hábitos malos para su salud. ¿Qué hay de lo mio?, se pregunta Germán, ansioso porque también le permitan prohibirse de esas malas costumbre.

No dejen de leerlo porque es agudo y hasta desprende gran termura con gran dosis de ironía.
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Autoexclusión. ¿Qué hay de lo mío?

Las prácticas de autoexclusión lúdica suelen referirse a la posibilidad, generalmente voluntaria, de prohibirse participar en una serie de opciones durante un período predeterminado. Es una medida que contribuye a alcanzar un juego responsable. Permite oxigenar el ciclo de una enfermedad eludiendo “libremente” el realizar una actividad legal que, puntualmente, es perjudicial. Nuestra conciencia nos ayuda a crear determinados muros ante la presencia de unas consecuencias negativas por emociones y sentimientos placenteros que, una vez degeneran, pueden arrastrarnos a comportamientos indeseados, tanto personales como para nuestro entorno.

A nadie le gusta sentir un descontrol en alguna de sus actuaciones y ver comprometida su estima y su autoestima. Desgraciadamente, los comportamientos negativos derivados de un mal uso pueden provenir de distintos ámbitos. El efecto es dañino ya que alguien está asumiendo que algo de su personalidad no está funcionando bien, que no se adapta como para compartir momentos de esparcimiento, individual o socialmente, equilibrados. ¿Qué ocurre si no se está seguro de que en realidad exista este sentimiento de exclusión? El afectado puede encontrar vías de escape, poco controladas o controlables.

Este tipo de relación anormal con el ocio justifica ciertos argumentos adversos que tienen la habilidad de crear fricciones, tensión y una creciente hostilidad social, favorecida por el fácil contagio emocional ante dramas individuales. Se magnifican problemas, incluso donde realmente no existen, con comentarios tendenciosos que menosprecian su variopinta etiología. A esas mismas voces no las oigo defender a la industria por disponer de ella, siendo un elemento distintivo y tan especial para el consumidor, en relación con cualquier otro sector económico.

Originalmente es la acción y efecto de excluirse alguien a sí mismo mediante un trámite administrativo habilitado al efecto, con diferentes características según los territorios. Una medida que puede tomar una persona que reconoce, en este caso, su aversión o su tendencia adictiva mediante la solicitud de incorporación a un registro oficial. Es una magnifica medida a pesar de las lagunas jurídicas que presenta esta personal limitación “contractual” así como su actual problemática de coordinación y control en algunos entornos.

Como medida inusual forma parte de los procesos defensivos que activan algunos sujetos partiendo de la premisa de una imagen desvalorizada. Desde un enfoque paliativo, es un mecanismo interno puesto en marcha para mitigar o eliminar excesos ya acontecidos. Principalmente, se pretende recuperar la confianza en uno mismo y apuntalar la voluntad prevista que, probablemente, haya sido condenada al fracaso en reiteradas ocasiones. Lamentablemente hay algunos perfiles que, debido a su indecisión, son complicados y abandonan anticipadamente este proceso de recuperación.

La visión de los agentes implicados ha propiciado su existencia. Sensibilización que las empresas de juego mantienen, a pesar de la infinidad de desinformación y críticas, en la que insisten para contribuir en la positiva evolución de una situación perjudicial. Desequilibrios o debilidades personales que no se ven apoyadas con similar medida de autocontrol en otras actividades o servicios.

No les voy a cansar con mis males, pero tengo el colesterol disparado. Diagnosticado por mi estilo de vida e indeseadas herencias. Se mezclan hábitos alimenticios poco saludables y no realizar suficiente deporte. Por ejemplo, las grasas saturadas que se encuentran en algunas carnes, productos lácteos, chocolate, productos horneados y alimentos procesados y fritos. Todas pueden elevarme el colesterol malo. Otras afecciones médicas, la edad y ciertos medicamentos también contribuyen a incrementarlo. Todo un cóctel que puede originarme multitud de problemas cardiovasculares y finiquitarme de repente. ¿Hay algo más importante que nuestra vida?

Para reducirlo tengo que cambiar mi estilo de vida, debería seguir un plan de alimentación saludable, controlarme el peso y realizar un ejercicio regular. Sin embargo, suelo caer en desgracia y también convendría apuntalar mi voluntad. Necesito una medida de autoexclusión como la existente en la industria del juego, tan ejemplar como loable. Agradecería autoprohibirme (mediante solicitud y registro) la entrada en supermercados y restaurantes a nivel nacional, en la compra de productos procesados y restringirme el uso del ascensor o del transporte en determinados trayectos que pueda hacer a pie. Quiero poder encarcelar mis impulsos a consumir lácteos, fiambres y embutidos, casquería y azúcares.

La autoexclusión es una medida que contribuye a nivelar ciertos excesos personales. A pesar de los ataques desmedidos que sufre, basados en el amplio desconocimiento social existente, la industria del juego es un solitario ejemplo y está mucho más sensibilizada ante la problemática individual. ¿Y el resto de actividades? Por favor, sirva como misiva para los responsables y valoren mi caso que es ampliamente numeroso, costoso y muy peligroso. Facilítenme la recuperación de la hipercolesterolemia. Me encantaría que no se dejase mi salud al albur de mi incontrolable deseo e irresponsabilidad, les solicito una medida similar. Aunque algunos no se lo crean en los juegos de azar existe y, como medida de apoyo, yo la aplaudo.


Germán Gusano Serrano
 

    1 Comentario


Peligro!

18 de enero 2021

#1
Qué peligrosa es la petición -irónica, desde luego- de German Gusano. Dejando aparte l posible inconstitucionalidad del listado de prohibidos del juego de azar por la sencilla razón de no ser posible la renuncia de cualquiera de los derechos fundamentales como el de la Libertad extender la posibilidad que el sr. Garzón extiéndalas listas de autoexclusión a otras materias entrañaría que quien se constituye como Ángel de la Guardia de los “colectivos vulnerables” al juego extendiera s La actividad del ministro de Consumo a otras áreas (diabéticos, alcoholicos, fumadores, bulimicos, etc) y convierte al sr. Ministro como Ángel de la Guardia en el Arcangel San Miguel que puede poner en riesgo al Presidnte Sánchez pues es sabido que el Arcángel Miguel fué quien mató al Dragón.
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