La asociación internacional advierte de que los contratos sobre resultados deportivos no son una “zona gris”, sino una actividad que debe someterse a regulación, control de integridad y protección al consumidor.
La World Lottery Association (WLA) ha fijado una posición contundente ante el crecimiento de los llamados prediction markets, plataformas que permiten operar con contratos financieros vinculados al resultado de eventos deportivos u otros acontecimientos. En un position paper dirigido a stakeholders de la industria, la organización sostiene que estos productos, cuando aceptan dinero de consumidores a cambio de un retorno económico condicionado al desenlace de un evento, deben ser tratados funcionalmente como apuestas o juego regulado.
La WLA rechaza que este fenómeno pueda describirse como una simple cuestión de innovación o como un debate filosófico sobre nuevos modelos de mercado. Para la organización, el problema es mucho más concreto: operadores que, bajo una etiqueta financiera, pueden estar ofreciendo productos equivalentes a apuestas sin someterse a las obligaciones que sí cumplen los operadores con licencia.
El documento subraya que los reguladores deben adoptar una definición funcional de las apuestas deportivas y de los eventos sujetos a wagering, de modo que queden incluidos los contratos sobre resultados deportivos u otros eventos, con independencia del nombre comercial o jurídico utilizado por la plataforma.
Entre sus principales recomendaciones, la WLA pide a gobiernos y autoridades reguladoras que exijan licencia de juego o apuestas a cualquier entidad que ofrezca contratos financieros sobre eventos antes de iniciar operaciones en cada jurisdicción. También reclama la aplicación de las obligaciones ya existentes contra operadores no autorizados, incluyendo medidas como geobloqueo, órdenes a proveedores de internet y, cuando proceda, actuaciones contra responsables corporativos.
La organización sitúa además la Convención de Macolin como una herramienta clave para responder a los riesgos de integridad deportiva. En este sentido, insta a los Estados a ratificarla e implementarla plenamente, incorporando de forma expresa a las plataformas de contratos sobre eventos deportivos no autorizadas dentro de su ámbito de actuación.
Otro eje del documento es la protección del consumidor. La WLA considera imprescindible extender los registros nacionales de autoexclusión, las herramientas de juego responsable y los marcos de apoyo frente al juego problemático a las plataformas de prediction markets que operen en una jurisdicción.
La asociación también se dirige a organismos deportivos y entidades de integridad, a los que pide incluir estas plataformas en los sistemas de monitorización, en los acuerdos de intercambio de información y en las obligaciones de reporte de actividad sospechosa. Además, recomienda incorporar restricciones específicas en los códigos de conducta de deportistas, oficiales y personal de apoyo, especialmente por los riesgos de uso de información privilegiada.
Para los operadores regulados, la WLA lanza un mensaje claro: apoyar un terreno de juego equilibrado, colaborar con datos e inteligencia ante las autoridades y evitar la tentación de adoptar modelos de prediction markets que puedan debilitar el marco regulatorio. Cuando un operador con licencia entre en este segmento, la organización pide que aplique los mismos estándares de juego responsable, autoexclusión e integridad que en sus productos principales.
El position paper alerta de que el crecimiento de esta actividad ha sido muy rápido, hasta alcanzar un volumen anual estimado superior a los 60.000 millones de dólares en apenas dos años. Para la WLA, esta expansión no modifica la naturaleza jurídica del problema, sino que refuerza la urgencia de una respuesta coordinada, proporcional y efectiva.
La organización concluye que la industria regulada de loterías y apuestas cuenta con una ventaja decisiva frente a estos modelos: la confianza. Según el documento, un estudio de Lotto Research de 2026 sitúa la confianza de los jugadores en las loterías en el 83%, frente al 40% de FanDuel y el 38% de DraftKings.
La WLA insiste en que la protección de los consumidores y la integridad del deporte “no son negociables” y advierte de que el sector regulado no puede cumplir su función de interés público si debe competir contra una industria paralela, no autorizada, no monitorizada y sin las mismas responsabilidades regulatorias.
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