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Desayuno de Trabajo sobre Responsabilidad Social Corporativa y Juego Responsable

Aproximación a los MERCADOS PREDICTIVOS

 
Los mercados predictivos y cómo pueden cambiar la industria del juego
Primera parte del Desayuno de Trabajo sobre Responsabilidad Social Corporativa y Juego Responsable: Ivan Garcia analiza el auge de los mercados predictivos y su impacto en la industria. Una aproximación a un modelo de negocio que arrasa en Estados Unidos y que puede cambiar el sector online.
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La mesa redonda sobre mercados predictivos e inteligencia artificial en el marco del Desayuno de Trabajo sobre Responsabilidad Social Corporativa y Juego Responsable, celebrado en el Casino Gran Vía, se inauguró con un tono tan distendido por parte del moderador del encuentro (Ramón Cubián Martínez, Director General de Suelo y responsable de Juego de la Comunidad de Madrid), abriendo la sesión con humor, pero fijando una postura firme que condicionaría el debate: "estos mercados no caben en la normativa ni de España ni de la Comunidad de Madrid".

Con este punto de partida regulatorio, cedió la palabra a Iván García López, un consolidado especialista que ha desarrollado su carrera en la industria del juego online desde 2006 y que ha trabajado durante mucho tiempo en el Departamento de Inteligencia Competitiva de un reconocido operador regulado.

Mercados predictivos y poker online

En su punto de partida, García presentó los mercados predictivos no como una curiosidad aislada, sino como una innovación que debe ser observada antes de que sus efectos se hagan plenamente visibles.

Para explicar la magnitud potencial del fenómeno, García recurrió al poker online, la vertical con la que inició su carrera. Recordó que el póker no nació con internet, pero sí adquirió una dimensión completamente nueva a comienzos de los años 2000, especialmente después de que Chris Moneymaker, un contable estadounidense de 27 años clasificado a través de un torneo online, ganara las World Series of Poker de 2003.

Aquella victoria convirtió el póker competitivo en una historia de superación accesible para millones de personas. Atrajo a jugadores jóvenes, despertó el interés de los medios y modificó la oferta de casinos, operadores y organizadores de eventos. Más de dos décadas después, su influencia continúa siendo visible tanto en internet como en los calendarios de póker presencial.

El paralelismo propuesto por el ponente no pretendía afirmar que ambos productos fueran idénticos. Su objetivo era mostrar cómo una actividad ya existente puede transformarse cuando encuentra una nueva infraestructura, una narrativa atractiva y una generación dispuesta a adoptarla.

Desde esa perspectiva, su tesis inicial fue clara: los mercados predictivos pueden representar una ruptura para el sector y no simplemente otra moda pasajera.

La promesa de convertir cualquier acontecimiento en un mercado

Para introducir el producto, el ponente mostró una campaña publicitaria estadounidense creada para las Finales de la NBA 2026 por Kalshi. El anuncio mezclaba pronósticos deportivos con preguntas sobre el precio de los huevos, la evolución de determinados activos o el número de huracanes que se producirían durante el año...


La sucesión de escenas resumía la filosofía comercial que plataformas como la propia Kalshi o Polymarket están difundiendo en Estados Unidos: prácticamente cualquier acontecimiento futuro puede convertirse en un mercado.

García destacó que estas plataformas no se limitan a ofrecer pronósticos sobre elecciones o grandes acontecimientos deportivos. Sus mercados pueden girar alrededor de la política, la economía, la geopolítica, la cultura popular, las criptomonedas o cuestiones deliberadamente extravagantes.

Entre los ejemplos mencionados durante la intervención aparecieron preguntas sobre la publicación de información oficial relacionada con extraterrestres, la posibilidad de una segunda venida de Jesucristo antes de una fecha determinada o el crecimiento de la audiencia de grandes creadores de contenido.

La elección de esos mercados no es aleatoria. Según explicó el ponente, estas compañías observan las tendencias de búsqueda, las conversaciones en redes sociales y los asuntos que concentran la atención pública. Una controversia que alcanza relevancia nacional puede convertirse en pocas horas en una pregunta susceptible de ser comprada, vendida y promocionada.

En ese modelo, la actualidad deja de ser únicamente contenido informativo. Se transforma en materia prima para crear producto.

Cuando se produce un resultado inesperado, la propia plataforma genera además una segunda historia: quién ganó grandes cantidades de dinero por anticiparlo y quién las perdió. La información sobre el acontecimiento y la información sobre las posiciones tomadas por los usuarios pasan a formar parte de un mismo relato.

Esta integración entre producto, actualidad y comunicación explica buena parte de la visibilidad alcanzada por los mercados predictivos. Cada pregunta puede actuar simultáneamente como contrato, noticia, gráfico, polémica y pieza de marketing.

Una categoría difícil de definir

García señaló que uno de los elementos más relevantes del fenómeno es la dificultad para definirlo. Parte del éxito de los mercados predictivos procede precisamente de su capacidad para aproximarse o alejarse de la terminología tradicional del juego según el contexto.

Estas plataformas priorizan conceptos como predicción, información, mercado, precio o probabilidad. No se presentan necesariamente como casas de apuestas, sino como mecanismos capaces de agregar el conocimiento disperso de miles de participantes.

Su propuesta podría resumirse, según la formulación empleada durante la presentación, como una forma de especulación recreativa sobre acontecimientos futuros.

La actividad de pronosticar no es nueva. Tampoco lo son las apuestas políticas, los mercados sobre Eurovisión o las apuestas cruzadas entre usuarios (abanderadas por Betfair Exchange desde hace dos décadas y actualmente operando de forma autorizada en España). La principal novedad se encuentra en la combinación de todos esos elementos con la estética del trading, la infraestructura tecnológica de las criptomonedas y la cultura digital de Silicon Valley.

Frente a una casa de apuestas convencional, que invita al usuario a seleccionar una cuota, el mercado predictivo le propone tomar una posición sobre su propia interpretación de la realidad. Esa posición puede mantenerse, comprarse a determinado precio o venderse antes de que se resuelva el acontecimiento.

El usuario no solo trata de acertar qué sucederá. También puede intentar comprar barato y vender caro cuando cambie la percepción colectiva sobre el resultado. Esta mecánica aproxima el producto a una terminal financiera. Los gráficos, el volumen, la liquidez y la evolución del precio adquieren tanta importancia como la pregunta que se está negociando.

La cultura crypto first y una nueva audiencia

La siguiente parte de la intervención se centró en la relación entre los mercados predictivos, las criptomonedas y las generaciones más jóvenes.

García explicó que una parte de su crecimiento debe interpretarse dentro de un contexto cultural más amplio. En los últimos años se ha extendido una audiencia familiarizada con Bitcoin, memecoins, NFT, opciones financieras, plataformas de trading, comunidades de Discord y mercados abiertos durante las veinticuatro horas.

Para estos usuarios, las fronteras entre inversión, especulación, entretenimiento y pertenencia comunitaria resultan menos evidentes que para el cliente tradicional de una casa de apuestas.

Desde un punto de vista psicológico, apostar por el ganador de una competición, comprar un activo digital o tomar una posición sobre la evolución del precio de Bitcoin pueden percibirse como actividades pertenecientes a un mismo ecosistema.

El concepto crypto first resulta especialmente importante en Polymarket. A diferencia del proceso convencional de registro en un operador regulado, su acceso se ha basado en la conexión de una cartera de criptomonedas. La wallet funciona como instrumento de pago, mecanismo de identificación operativa y puerta de entrada al producto.

García explicó que, hasta su reciente bloqueo en España, un usuario podía encontrar un mercado promocionado en una red social, acceder a él y conectar directamente su wallet para empezar a operar. El recorrido estaba diseñado para una audiencia que ya disponía de criptomonedas y que comprendía esa forma de acceso.

Esta integración reduce la distancia entre descubrir una conversación y participar económicamente en ella. La política, el deporte o la geopolítica pueden aparecer en el mismo entorno digital que un exchange de criptomonedas o una comunidad de inversión.

El resultado es un nuevo buyer persona: usuarios jóvenes habituados a interfaces financieras, gráficos en tiempo real, comunidades digitales y experiencias en las que el riesgo económico se presenta como una forma de análisis o participación.

El marketing también abandona los códigos del gambling

La transformación no se limita a la infraestructura tecnológica. García destacó que Kalshi y Polymarket han desarrollado una comunicación muy diferente de la publicidad convencional de las casas de apuestas.

Sus campañas recurren a televisiones generalistas, redes sociales, creadores de contenido, estaciones de metro y espacios cotidianos. En lugar de adoptar la iconografía del casino, buscan parecerse a una plataforma financiera, una compañía tecnológica o una marca integrada en la conversación cultural.


Esa elección modifica la percepción del producto. El usuario no recibe necesariamente el mensaje de que está entrando en un entorno de juego. Puede interpretar que está consultando información, expresando una opinión o negociando una probabilidad.

La terminología no elimina el riesgo económico, pero sí puede reducir la identificación social del producto con el gambling.

Para el ponente, este desplazamiento semántico representa una de las cuestiones más importantes para operadores y reguladores. Dos actividades funcionalmente próximas pueden terminar compitiendo bajo lenguajes, canales publicitarios y obligaciones completamente diferentes.

El gran riesgo: normalizar que se puede apostar a todo

Después de analizar las causas del auge, García abordó sus principales riesgos. El primero no fue técnico ni jurídico, sino filosófico.

La afirmación de que cualquier acontecimiento puede convertirse en mercado choca con el discurso que el juego regulado europeo ha construido durante años. Operadores, casinos y reguladores han insistido en presentar el juego como una forma de ocio y entretenimiento, acompañada de mecanismos de protección y de una relación controlada con el jugador.

La promesa de poder apostar a cualquier cosa, en cualquier momento y durante las veinticuatro horas introduce una lógica distinta. El producto deja de ocupar un espacio delimitado y pasa a integrarse en la actualidad cotidiana.

Una elección, una guerra, una declaración política, una decisión judicial o una controversia cultural pueden convertirse inmediatamente en oportunidades de especulación.

Esta disponibilidad permanente plantea una tensión evidente con las políticas destinadas a reducir la impulsividad. García recordó que la regulación española ha introducido restricciones específicas sobre determinadas conductas, como la posibilidad de depositar dinero una vez iniciado un acontecimiento deportivo para apostar en directo.

Esas medidas han sido desarrolladas después de años de análisis sobre el comportamiento del jugador. Los mercados predictivos, en cambio, comprimen radicalmente los tiempos. No necesitan esperar a que un producto sea creado, probado, incorporado a un catálogo y comprendido por el público. Pueden reaccionar a una noticia prácticamente en tiempo real.

El ponente comparó esa velocidad con la adopción de otros productos del juego online. Formatos como los crash games o Aviator necesitaron años para consolidarse, ser comprendidos por los operadores y llamar la atención de los reguladores. Los mercados predictivos están desarrollando simultáneamente producto, audiencia, financiación, comunicación y conflicto regulatorio.

Información privilegiada y acontecimientos que pueden ser manipulados

La ampliación del catálogo hacia la política, la economía y la geopolítica introduce además riesgos que no aparecen con la misma intensidad en una competición deportiva.

En un partido de fútbol existen reglas, árbitros, organismos oficiales y proveedores de datos. La resolución de una apuesta puede remitirse a una fuente reconocida, como la FIFA o un proveedor especializado como Opta.

En un acontecimiento político o diplomático, la respuesta puede ser mucho más ambigua. Además, algunas personas pueden disponer de información no pública o incluso tener capacidad para influir en aquello sobre lo que se está negociando.

Tanto el ponente como asistentes del público mencionaron los escándalos protagonizados por usuarios con posible información privilegiada en mercados relacionados con conflictos internacionales y decisiones políticas. En esos casos, la ventaja no proviene de una mejor interpretación de los datos públicos, sino del acceso anticipado a una decisión o de la capacidad de intervenir sobre el acontecimiento.

La integridad del mercado deja entonces de depender únicamente de que la plataforma calcule correctamente un resultado. También depende de quién participa, qué sabe y qué capacidad tiene para modificar la realidad sobre la que otros están tomando posiciones.

La filosofía de «apostar a todo» ya está inspirando productos aún más radicales. García mencionó el caso de juegos conectados a cámaras de tráfico reales, capaces de convertir una calle en directo en un escenario de apuestas.


El usuario podría seleccionar una ciudad y pronosticar cuántos vehículos pasarán durante los siguientes minutos, aplicando diferentes valores a coches, furgonetas o autobuses.

Aunque se trate de productos desarrollados principalmente en entornos de criptocasino, el ejemplo muestra hasta dónde puede extenderse la lógica predictiva cuando cualquier fuente de datos se transforma en un acontecimiento negociable.

El deporte deja de ser imprescindible. Basta con disponer de una señal, unas reglas y una audiencia dispuesta a especular sobre lo que ocurrirá a continuación.

El problema de decidir qué ha ocurrido realmente

Uno de los ejemplos centrales de la ponencia fue el mercado creado alrededor de la vestimenta del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Después de la repercusión mediática causada por su encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca, se abrió un mercado sobre si Zelenski aparecería vestido con traje en un próximo acto público. La pregunta llegó a mover decenas de millones de dólares.

El problema surgió cuando el mandatario se presentó posteriormente con una indumentaria que podía parecer formal, pero que no respondía con claridad a la definición convencional de traje con camisa y corbata.

La discusión dejó de girar alrededor de la predicción y pasó a centrarse en el significado exacto de la palabra «traje». Con tanto dinero en juego, una ambigüedad lingüística se transformó en un conflicto económico.

García utilizó el caso para ilustrar la distancia entre estos entornos y el funcionamiento habitual de los operadores regulados. En el deporte pueden producirse disputas sobre si un saque de esquina ocurrió antes o después del final de un partido, pero existe una fuente oficial a la que remitirse.

En ciertos mercados predictivos, la resolución puede depender de mecanismos descentralizados vinculados a tokens y sistemas blockchain. Los participantes con mayor peso económico pueden influir en la validación del resultado, lo que no elimina el conflicto y puede generar nuevos incentivos para intervenir en el proceso.

El riesgo no consiste únicamente en formular una pregunta polémica. Consiste en crear un mercado de gran volumen sin haber establecido previamente una regla inequívoca para resolverlo.

Un modelo que no encaja en la regulación española actual

Durante el turno de preguntas, el moderador trasladó el debate al posible encaje de estas plataformas en España y Europa. La respuesta de García fue contundente: el modelo completo de Polymarket o Kalshi no tiene cabida en el marco regulatorio español actual.

El sistema español está construido alrededor de operadores autorizados, contratos de jugador, controles de identidad, reglas de resolución, limitaciones publicitarias y mecanismos de juego responsable. La posibilidad de conectarse mediante una wallet, negociar acontecimientos de cualquier naturaleza y resolverlos a través de estructuras descentralizadas entra en conflicto con varios de esos principios.

No obstante, García diferenció entre la llegada de estas plataformas tal y como funcionan en Estados Unidos y la influencia que ejercerán sobre el sector regulado.

Apostar ocasionalmente sobre Eurovisión, los Óscar o unas elecciones no constituye por sí mismo una novedad incompatible con la regulación. En España ya existen licencias y productos que permiten ofrecer apuestas sobre acontecimientos no deportivos. También existe la figura de las apuestas cruzadas, popularizada durante años por Betfair Exchange.

Por tanto, muchos de los componentes del producto ya resultan conocidos para operadores y supervisores. Lo verdaderamente disruptivo es su combinación: acceso cripto, negociación permanente, liquidez, venta anticipada de posiciones, amplitud temática, marketing financiero y creación acelerada de mercados.


Los operadores estadounidenses ya han comenzado a adaptarse

Ante la posibilidad de que estos nuevos actores desplazaran a las casas de apuestas convencionales, García explicó que los grandes operadores estadounidenses no habían permanecido inmóviles.

Empresas como FanDuel, DraftKings o Fanatics han empezado a observar, adaptar o incorporar mecánicas relacionadas con los mercados predictivos. Su reacción demuestra que la amenaza no procede únicamente de Polymarket y Kalshi, sino de la posibilidad de que toda la industria adopte progresivamente parte de su lógica.

Los operadores regulados pueden responder mediante su propia capacidad tecnológica, sus bases de clientes, sus marcas y su experiencia en gestión del riesgo. Sin embargo, la competencia se produce en condiciones distintas cuando las nuevas plataformas cuentan con el respaldo financiero y cultural asociado a Wall Street y Silicon Valley.

García señaló que ese apoyo no es únicamente económico. Incluye infraestructura tecnológica, relaciones institucionales, capacidad de comunicación y legitimidad entre audiencias que no se identifican con las apuestas.

Por ese motivo, el sector europeo no debería limitarse a esperar una eventual entrada de Polymarket o Kalshi. La cuestión más relevante es observar qué expectativas están creando entre los usuarios y qué elementos terminarán incorporándose a otros productos.

El verdadero valor podría estar en los datos

En la parte final del intercambio, García destacó otra dimensión del modelo: la información generada por los propios mercados.

Cuando miles de personas arriesgan dinero para expresar qué creen que sucederá, el precio resultante puede interpretarse como una medida agregada de expectativas. Las plataformas defienden que esa información tiene valor para instituciones financieras, empresas, medios de comunicación o analistas.

Desde esta perspectiva, el negocio no depende únicamente de las comisiones pagadas por los usuarios. Los mercados pueden convertirse en una infraestructura de datos sobre elecciones, decisiones económicas, conflictos internacionales o tendencias empresariales.

Esa posibilidad ayuda a explicar por qué compañías que todavía pierden dinero pueden alcanzar valoraciones muy elevadas. Los inversores no solo contemplan una nueva modalidad de entretenimiento, sino una fuente potencial de información colectiva capaz de alimentar otras industrias.

La comparación con proveedores de datos deportivos resulta especialmente significativa. Del mismo modo que empresas como Opta o Sportradar transforman acontecimientos deportivos en datos que dinamizan operadores, medios y plataformas, los mercados predictivos aspiran a producir información sobre la percepción social del futuro.

El sector quizá no copie el producto, pero empezará a parecerse a él

La conclusión de la ponencia no fue que los operadores europeos deban reproducir el modelo estadounidense. Las diferencias legales, culturales y regulatorias hacen inviable una traslación directa.

La advertencia de García fue más sutil: aunque el sector regulado no adopte el nombre ni la filosofía completa de los mercados predictivos, puede empezar a parecerse cada vez más a ellos.

Los sportsbooks pueden incorporar interfaces más próximas al trading, mayor protagonismo de los datos, gráficos de evolución, mercados más granulares y nuevas formas de negociación. También pueden estudiar la conexión entre actualidad y producto, la capacidad de reaccionar rápidamente a una conversación y el atractivo de las experiencias diseñadas para audiencias familiarizadas con las finanzas digitales.


Los reguladores, por su parte, tendrán que afrontar productos que difuminan las fronteras entre apuesta, contrato financiero, activo digital e información.

Para García, el fenómeno no debe analizarse únicamente preguntando si Polymarket o Kalshi podrán operar en España. La pregunta estratégica es qué cambios están introduciendo en la percepción de los usuarios y qué parte de esa transformación terminará filtrándose hacia el juego convencional.



Su mensaje final fue que los mercados predictivos no modifican solamente el catálogo de apuestas. Alteran la velocidad con la que se crea el producto, la forma de presentarlo, el perfil de la audiencia, el valor atribuido a los datos y la relación entre información y especulación.

El sector europeo probablemente no verá una reproducción exacta del modelo estadounidense. Pero tendrá que enfrentarse a sus consecuencias.
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