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 Ha fallecido Willy Michiels, histórico del bingo belga, y Eduardo Antoja le dedica estas conmovedoras palabras (Vídeo)

 
 Es un honor contar en INFOPLAY con las palabras cercanas de Eduardo Antoja, Presidente de Honor de Euromat y gran personalidad de nuestra industria, quien no ha querido pasar por alto la muerte del empresario del juego belga Willy Michiels y le ha dedicado una nota necrológica que compartimos a continuación.
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Willy Michiels, pionero y magnate belga del juego en los años 1980, ha fallecido en Bruselas a la edad de 82 años a consecuencia de un ictus.

Le llamaban “rey del bingo”, pues fue el inventor, o quizás introductor, de la máquina conocida como “bingo belga” o de bolas. Fundador y presidente perpetuo de la UBA, Unión Belga del Automático, fue también muchos años presidente de Euromat, en varios mandatos. Yo le sucedí en el cargo en 1999.

Cada dos años nos invitaba a cenar, con motivo de la asamblea general, en su precioso castillo de Moorsel, a unos 30 km de Bruselas. Construido en 1546, Willy lo restauró completamente y lo convirtió en una residencia casi palaciega.

Willy poseía -decían- la segunda colección privada de vinos más importante de Europa. Su castillo tenía tres bodegas: una para vinos de Burdeos, otra para Borgoñas y una tercera, más pequeña, con vinos de otros orígenes. El único vino español que coleccionaba era el Vega Sicilia Único, no conocía otro.

La cena, que sólo organizaba los años en los que no había elecciones a la presidencia de Euromat “para no influir”, era todo un ritual. A un aperitivo ligero, de pie, con champagne, le seguía un primer plato de foie de oca con Sauternes, y una carne de caza con Borgoña tinto. Luego, postre, café, y licores, amenizados por un trío musical durante una media hora larga. Pero siempre nos advertía que quien tomase cualquier licor de alta graduación no le acompañaría a la cata de vinos.

Porque, casi a medianoche, nos invitaba a seguirle a una de las bodegas, para catar un Petrus, un Château Lafite Rotschild o cualquier otro gran vino tinto de añada… y de altísimo precio. La cata se hacía con copas nuevas que, una vez usadas, se rompían tirándolas a un contenedor. “No se puede degustar un gran vino en una copa lavada, siempre quedan residuos de detergente o de abrillantador”, decía Willy.

En el año 1998, siendo todavía Michiels presidente de Euromat, le invitamos al congreso de COFAR en Madrid. La noche anterior cenamos en el Señorío de Alcocer; el vino servido era un Luis Cañas crianza, un tinto que se compraba en los supermercados a menos de 10 euros la botella. Willy lo encontró extraordinario, sin conocerlo. Y le pidió al camarero que le diera la etiqueta de una de las botellas vaciadas. Al observarlo, le dije al maître: “No, no le dé la etiqueta, llévele dos botellas de obsequio de mi parte.” Desde aquel descubrimiento tuvo un aprecio distinto a los vinos españoles.

En 2019 puso su castillo a disposición de Fernand Huts, mecenas y filántropo, creador de la fundación Phoebus, quien lo convertirá en un museo multidisciplinar que incluirá una exposición permanente sobre la historia de las puntillas belgas. Michiels le puso la condición de que algunos de sus antiguos recurerdos se exhiban en el sótano. Por ejemplo, las placas de matrícula de su colección de automóviles, antiguos y modernos, todas personalizadas con sus iniciales "WM". Y también algunos macasares de encaje que colocaba en los apoyabrazos de sus coches.

Así era Willy Michiels, genio y figura -controvertida- hasta sus últimos días.


Eduardo Antoja, Presidente de Honor de Euromat



Compartimos el vídeo in memoriam publicado por su familia

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