La firma eleva su valoración de CDRO a 9 dólares en pleno ruido sobre la posible venta de la matriz, un movimiento que puede acabar en transacción real o funcionar también como palanca de reposicionamiento del grupo en el mercado.
El posible proceso de venta de Codere ya está teniendo efectos visibles sobre la percepción del mercado en torno a Codere Online. Stifel ha elevado su precio objetivo para la cotizada digital hasta los 9 dólares, frente a los 8,50 dólares anteriores, aunque mantiene la recomendación de Hold. El ajuste llega justo después de que distintas informaciones de prensa situaran a la matriz, Codere Group, en el inicio de un proceso formal de venta que podría valorar el grupo en más de 2.000 millones de euros.
La clave está en que, más allá de que la venta termine cristalizando o no, el simple hecho de que el mercado la dé por posible ya está alterando la lectura sobre el valor de Codere Online. Ahí es donde entra el matiz más interesante: todavía está por ver si estamos ante una operación destinada realmente a culminar con un cambio de manos o si el anuncio funciona también como una jugada estratégica para tensionar valoraciones, ordenar el perímetro del grupo y abrir opciones de movimiento corporativo en mejores condiciones. Esa duda sigue abierta, pero el mercado ya ha empezado a cotizar el escenario.
Stifel, de hecho, no da por hecho que el cambio de control en la matriz obligue automáticamente a lanzar una oferta sobre el 33% del capital flotante de Codere Online que cotiza en Nasdaq. Sin embargo, sí considera que una venta de la matriz podría acabar arrastrando también a la filial online, precisamente porque simplificaría la estructura del grupo y encajaría con una lógica de estrategia omnicanal para un potencial comprador industrial o estratégico.
Ese planteamiento cobra aún más fuerza porque Codere Online llega a este momento desde una posición operativa sólida. La compañía cerró el cuarto trimestre de 2025 con unos ingresos netos del juego de 60,7 millones de euros, un 15% más que un año antes, y con un EBITDA ajustado de 6,7 millones, impulsada especialmente por el crecimiento en México. La propia compañía destacó además una posición de caja de 50 millones de euros y ausencia de deuda financiera al cierre del ejercicio.
En paralelo, Reuters recogió que el grupo habría encargado a Jefferies y Macquarie Capital el asesoramiento para una operación que incluiría también a Codere Online, con ofertas indicativas previstas para mediados de mayo, ofertas vinculantes esperadas para comienzos de julio y un horizonte de cierre antes del parón estival de agosto. También recordó que el grupo está hoy en manos de alrededor de 84 fondos tras la reestructuración que apartó del control a la familia Martínez Sampedro.
En ese contexto, la mejora del precio objetivo por parte de Stifel no es un simple ajuste técnico. Refleja que el mercado empieza a conceder más valor al componente corporativo de la historia de Codere Online. Dicho de otro modo, aunque todavía no haya certezas plenas sobre el desenlace, la opción de que la venta sea real ya pesa. Y si al final no lo fuera, o si estuviera siendo utilizada también como una maniobra para reforzar posición negociadora o activar interés, el efecto inmediato ya se ha producido: Codere Online vuelve a estar en el centro de la conversación financiera y estratégica del sector.
Lo que ahora se abre es una fase decisiva. Porque en una historia como esta no solo importa si la venta se cierra, sino cómo se utiliza el proceso mientras está en marcha. Y ahí está, precisamente, el punto que hoy observa el mercado: si la operación de Codere es una venta en toda regla o una jugada de alto nivel para reposicionar el grupo, reactivar el interés comprador y poner en valor todos sus activos, empezando por su brazo online.
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