El 87% de las personas mayores de 65 años en Euskadi participa en juegos de azar, con una baja incidencia de juego problemático
La población vasca mayor de 65 años mantiene una relación muy asentada con el juego, especialmente con la lotería y sorteos tradicionales. Según el Observatorio Vasco del Juego, el 87,1% afirma haber jugado en los últimos 12 meses (n=625), con un patrón mayoritariamente ocasional y un gasto medio moderado. El informe también señala que la práctica se reduce con la edad y con la institucionalización, y que la incidencia de juego problemático es baja (un 0,8% en posible juego problemático y un 0,4% en juego patológico leve), aunque el organismo alerta de que, extrapolando a población, habría más de 4.000 personas en conducta de riesgo y algo más de 2.000 en juego patológico leve.
El estudio sitúa el juego como una práctica muy normalizada entre las generaciones mayores, con fuerte componente cultural y social, y con una clara preferencia por modalidades presenciales de “toda la vida”, frente a otras consideradas ajenas o más peligrosas.
Lotería extraordinaria, la opción dominante (97,6%)
En cuanto a modalidades, el informe es rotundo: la Lotería extraordinaria lidera con un 97,6% de preferencia. A distancia se sitúan Primitiva, Bonoloto y Euromillón (31,6%), el Cupón ONCE (22,4%) y la lotería semanal (21,5%). El resto queda en porcentajes muy reducidos: Quiniela (3,8%), Instantánea ONCE (2,9%), Máquinas B (2,3%), Bingo (1,8%), Apuestas deportivas (0,5%), “Otros” (0,4%), juegos online (0,2%) y casino (0,1%).
Esta radiografía confirma que el juego en este grupo se concentra en productos de lotería y sorteos, asociados a rutina, confianza y tradición.
Frecuencia: predominio de juego ocasional
La frecuencia de juego también apunta a una intensidad baja o moderada. Entre quienes juegan, el 58,7% lo hace un día al mes o menos, y el 32,8% juega entre 2 y 4 días al mes. Las frecuencias elevadas son minoritarias: 2-3 días a la semana (0,8%) y 4-5 días a la semana (0,7%), con un 7% agregado en la categoría de mayor intensidad que recoge el gráfico (6 o más días a la semana).
Al desagregar por sexo, aparecen diferencias en el patrón de frecuencia: las mujeres concentran más juego ocasional (66,2% juega un día al mes o menos, frente al 48,9% de hombres), mientras que los hombres presentan más peso en frecuencias medias y semanales (por ejemplo, 39,3% de hombres entre 2 y 4 días al mes, frente al 27,9% de mujeres).
Gasto medio moderado, con pico en Navidad
En gasto, el informe recoge importes contenidos en términos generales. En la semana previa, el gasto medio se sitúa en 7,78 euros (mediana 5 euros). En el último mes, el gasto medio asciende a 34,88 euros (mediana 20 euros).
La estacionalidad es relevante: en las últimas Navidades, el gasto medio declarado asciende a 134,38 euros (mediana 100 euros), con gran dispersión y un rango que llega a 1.000 euros, lo que refuerza la idea de un gasto concentrado en un momento muy concreto del año vinculado a la compra de lotería.
También aquí hay diferencias: los hombres declaran un gasto medio superior al de las mujeres tanto semanal (8,8 euros frente a 6,7) como mensual (40,5 euros frente a 28,8). Por edad, el gasto disminuye progresivamente, con medias más altas en 65-74 años y descenso en vejez intermedia y avanzada (en torno a 6,5 euros semanales y 25 euros mensuales en el grupo de mayor edad).
La edad y la convivencia influyen: cae la participación en vejez avanzada e institucionalización
En prevalencia, el informe no encuentra diferencias significativas por sexo en haber jugado en el último año (declaran jugar 85,7% de hombres y 88,1% de mujeres).
Sí se observan diferencias por edad: en la “vejez joven” (65-74) juega el 90,5%, en 75-84 el 87,5%, y en 85 o más desciende al 75,2%.
La convivencia también marca diferencias: juegan más quienes viven acompañados en su domicilio (90,1%) que quienes viven solos (85,2%), y el porcentaje cae de forma notable en personas institucionalizadas o con apoyos formales (54,5%).
Juego problemático: niveles bajos, pero con miles de personas en riesgo si se extrapola
En el apartado de problematización (criterios DSM-5), el documento concluye que el 98,8% juega de forma lúdica y no patológica. Aun así, identifica un 0,8% en posible juego problemático y un 0,4% en juego patológico leve, sin casos de juego patológico moderado o grave en la muestra.
El informe añade una lectura poblacional: tomando como referencia la población residente en Euskadi de 65 o más años (544.859 personas), se estima que más de 4.000 podrían situarse en conducta de riesgo y algo más de 2.000 en juego patológico leve.
Dimensión social: el primer contacto suele ser acompañado
El estudio subraya la dimensión relacional del juego. En el primer contacto, un 22,7% declara haber estado solo, mientras que el resto se inicia acompañado, con presencia destacada de amistades, familiares y pareja (por ejemplo, “con algún familiar” en torno al 30% en el gráfico y otros porcentajes repartidos entre amistades y pareja).
Además, el informe recoge que el 7,5% de las personas encuestadas conoce a alguien de su entorno familiar con problemas con el juego, cifra que sube al 14,7% cuando se pregunta por el entorno social más cercano.
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